Prevenir mejor que curar


Prevenir es mejor que curar. Muchos de los accidentes que sufrimos los mayores podrían ser evitados con un poco de previsión.

En la cocina

Los muebles han de estar a una altura que nos permita alcanzar cualquier objeto sin subirnos en taburetes, sillas etc. Estos deberemos usarlos lo menos posible para subirnos en ellos, pues se prestan a caídas y ya sabemos que las caídas en los mayores pueden ser peligrosas debido a la descalcificación de nuestros huesos.

Cuidado también con los pisos húmedos o con agua, sobre todo en aquellos que sean altamente deslizantes.

Al manipular cacerolas, sartenes y demás utensilios en el fuego, usar guantes aislantes que eviten posibles quemaduras.

En el cuarto de baño

El cuarto de baño es uno de los lugares que más riesgos de caída entrañan debido a los resbalones. Procurar colocar en la bañera y en el suelo antideslizantes o alfombrillas que se adhieran al mismo con adhesivos. Colocar también en la bañera agarradores que faciliten su entrada y salida sin riesgo de caída.

Dormitorios

La altura de la cama puede ser también causa de numerosas caídas. Si es demasiado baja se deben colocar unos tacos a las patas para levantarla hasta la altura conveniente Si se desliza con demasiada facilidad puede haber peligro de caernos al tratar de sentarnos en ella, o al acostarnos o al levantarnos; colocarle a las patas unos antideslizantes, o unos tacos que impidan su movimiento. La altura y posición de la cama debe permitirnos coger con comodidad los objetos de la mesilla, y acceder fácilmente al interruptor de la luz.

Alfombras

Cuidado con los tropezones o los resbalones por causa de la alfombras. Si se deslizan con facilidad, ponerles antideslizantes y procurar que no formen dobleces o arrugas que faciliten los tropezones con ellas.

Braseros y estufas

Deben evitarse siempre que sea posible por el peligro que entrañan de originar fuegos. Si nos decidimos a usarlos, deberán estar preparados para que aunque se nos olvide apagarlos no pase nada; deberemos tenerlos siempre aislados por abajo y por arriba de todo contacto que pueda dar origen a fuego. Por la parte de arriba debe tener una rejilla que separe la parte encendida del brasero de todo lo demás, y por la parte de abajo debe haber un espacio entre el brasero y el suelo que impida que lo que haya en suelo, alfombras, maderas, etc., puedan quemarse.

No utilizarlos nunca como secadores de ropa húmeda, podrían originar cortacircuitos peligrosos para nuestra salud. Tampoco utilizarlos para calentar ropas, podrían incendiarse. No dejarlos nuca encendidos cuando salgamos de casa, o nos acostemos; pueden dar origen a fuegos incontrolados que nos cuesten muy caros. No dejar nunca solos a los niños cuando haya braseros.

Si el brasero esta en la camilla, como es lo habitual, cuidado siempre de que las faldillas no se acerquen a la parte incandescente del brasero. Todo lo dicho para los braseros vale para las estufas. Estas tampoco se han hecho para secar la ropa. Todos los cuidados con braseros y estufas son pocos para evitar fuegos.

Bombonas de gas

Si cocinamos con gas, o usamos éste para estufas o calentadores, cuidado con que no se nos olvide apagar el gas al terminar de usarlo. Cerrar todas las llaves, incluso la de la bombona, para evitar que al volverlo a dar siga saliendo por alguna parte que pensemos que está cerrada y haya quedado abierta. Los mayores, a quienes se nos olvidan las cosas con facilidad, deberemos ir sustituyendo aquellas cosas cuyo uso lleve algún peligro por otras menos peligrosas, aunque nos resulten un poco mas caras.