Artículos para Vida Ascendente (2001-2004)


NUEVO CURSO, NUEVA ANDADURA DEL BOLETÍN

BOLETÍN NUM. 68 CURSO 2004/2005

Estrenamos un nuevo curso, y con él se inicia una nueva andadura en nuestro Boletín de Vida Ascendente. Desde septiembre de 1997 que me hice cargo de la elaboración de este boletín he venido colaborando en su redacción número tras número sin dejar de escribir algo en ellos, entreteniéndoos una veces, supongo, y aburriéndoos otras, pero siempre intentando haceros reflexionar para avanzar juntos en el camino hacia el Señor, camino que, alegres o aburridos, solos o acompañados, tenemos que recorrer todos. Y, si lo tenemos que hacer, digo yo que será mejor hacerlo acompañados y alegres que solos y aburridos. Esto es lo que he intentado en mis artículos durante estos siete años, tratar de acompañaros, y acompañarme de vosotros, para no caminar en solitario.

No voy a decir que ha llegado el momento de la despedida, porque seguiremos estando juntos en la medida que vosotros sigáis aceptándome y mis disponibilidades lo permitan, pues la nueva encargada de su confección sabe que me tiene a su disposición. Coge el relevo en el Boletín nuestra actual Secretaria, Rosario, quien junto con nuestro Consiliario don Rafael y nuestra Presidenta Isabel Gloria se encargarán de marcar las nuevas directrices del mismo. Como veis es un equipo joven, en contraposición al que formábamos nuestro querido y competente Consiliario anterior, Don José

Sánchez Vaquero, (a quien envío un cariñoso saludo "de toda la afición" con el deseo de que se solucionen sus problemas de salud) y un servidor de ustedes. Nuevos tiempos, nuevo equipo. No dudo que los actuales responsables imprimirán a nuestro Boletín aires nuevos y renovados, y sabrán hacerlo más entretenido y más útil, tanto para los miembros de Vida Ascendente como para el resto de los lectores que no perteneciendo a nuestro Movimiento acostumbran a leerlo tomándolo de las iglesias donde se deposita.

En este momento de cambio yo me atrevería a haceros un ruego a todos. ¿Por qué no enviáis vuestras sugerencias para mejorarlo a alguno de los actuales responsables del Boletín? Entre todos seguro que lo haríamos mejor. Esto no es tan difícil, sólo requiere vencer la pereza de ponerse a ello. Si lo hacéis, seguro que os lo agradecerán.

Os deseo lo mejor para este nuevo curso. Supongo que también vosotros os lo desearéis, pero recordemos juntos una vez más que con frecuencia no bastan los buenos deseos, es preciso acompañarlos del esfuezo necesario para conseguir los logros apetecidos. Ánimo y adelante. Que los buenos propósitos de principio de curso los veamos hechos realidades al final del mismo.

Siempre con vosotros, y un abrazo muy fuerte para todos.

 



SUEÑO DE MANOLÍN EN NAVIDAD

ANEXO AL NUMERO 69 NOVIEMBRE 2004

Una tarde del 24 de Diciembre dormitaba Dolores sentada en la acera de la calle, descansando del duro bregar de pedir para comer, tras haber pasado la noche en vela bajo el puente donde tenía su guarida. Junto a ella lloriqueaba de frío su hijo Manolín de tan solo cinco años. La gente que pasaba delante ellos hacía sus comentarios: Unos decían: ¡Vaya madre! ¡Cómo explota al niño para engañar a la gente! Otros, al verla dormitando, decían en voz alta: ¡Anda, que está buena de droga (o de vino)!. Más vale que se vaya a dormirla a otro sitio donde no moleste a la gente. Afortunadamente para Dolores estos comentarios ya no la herían, porque estaba acostumbrada a toda clase de desprecios. Quienes cometían el error de juzgarla sin conocerla -cosa harto frecuente en nuestra sociedad- no sabían que esta mujer había sido desalojada de su vivienda por falta de pago, debido a que su marido -obrero y sin recursos- había muerto tras una larga enfermedad, y ella misma no podía trabajar porque también estaba enferma.

Quiso la suerte, (¿o Dios?) que acertara a pasar por allí un buen samaritano, quien después de escuchar su triste historia le dijo: Mira, yo poco puedo remediarte con mi dinero, porque también soy pobre, pero soy el guardián de una huerta que está cerca de aquí, y allí hay una caseta donde, al menos, podréis dormir más calientes y más tranquilos que bajo el puente. Y Juan, que así se llamaba este samaritano, los llevó a la caseta, y le hizo hueco en un rincón.

Por la tarde madre e hijo subieron a la ciudad a comprar algo para cenar aquella Nochebuena. Manolín no salía de su asombro al ver tanta gente cargada de paquetes y de bolsas, entrando y saliendo de los comercios. Mamá, mamá, preguntaba, ¿qué llevan esos señores en las bolsas? Cosas, decía la madre. Pero el niño quería saber qué cosas. La explicación la encontró al pasar por delante de un comercio de regalos y ver cómo los mayores llenaban las bolsas de juguetes y regalos. ¿Y esos juguetes -preguntaba el niño- para quien son? Para los niños ricos, contestaba la madre con un suspiro. ¿Y nosotros somos ricos?, volvió a preguntar el niño. No, hijo, no, nosotros somos pobres. ¿Y por qué somos pobres y ellos son ricos? Esta misma pregunta se la había hecho la madre una y mil veces sin encontrar la respuesta adecuada. Si Dios es justo, -se decía- ¿por qué a unos le sobra tanto mientras que otros carecemos de todo?

La madre no supo qué contestar al niño y se limitó a decirle: Vamos hijo, vamos a comprar algo para cenar, que nos cierran los comercios. Trabajo le costó hacer que el niño abandonase aquel escaparate. Ya, de camino a la huerta, vio Dolores un envoltorio de papel junto a un contenedor de basura y en él se divisaba la cabeza rubia de un gracioso muñeco viejo, y cogiendo el envoltorio dijo al niño: Mira, ya verás que Niño Jesús más guapo vamos a tener estas navidades; y mientras caminaban le fue explicando al hijo el nacimiento de Jesús en Belén.

Ya en la caseta, Dolores encendió la luz y cerró la puerta con llave, y cogiendo un tiesto vacío de los muchos que tenía por allí el tío Juan, puso en él unos trapos viejos que su imaginación convirtió en blancas sabanas para la cunita del Niño Dios, y con ternura depositó sobre ellas el muñeco encontrado. Pero ¡oh, sorpresa!, al desenvolver el paquete cayó al suelo un cochecito, viejo también, pero que aún funcionaba.

A Manolín se le salían los ojos de cara. ¿Y este coche es del Niño Jesús, preguntaba? ¿Y me va a dejar jugar con él? Este coche es para ti, hijo, te lo regala el Niño Jesús que es tu amigo. Pues entonces le dejo jugar conmigo. Es que, sabes mami, los otros niños no quieren jugar conmigo porque dicen que no tengo juguetes. Pero ahora ya tengo juguetes como ellos, ¿verdad mami? Sí hijo, ya tienes juguetes. Y estrujándolo contra su corazón de madre le dio un fuerte beso en la cabeza. A duras penas consiguió la madre hacerle probar la cena, y al darla por terminada, rezaron un Padrenuestro por papá, que estaba en cielo, otro al Niño Jesús por haberle regalado el coche, y otro por el tío Juan que le había dejado la caseta para que no pasaran frío. Manolín no se saciaba de jugar con su coche, y , acordándose que se lo había regalado su amigo Jesús, se dirigió al improvisado pesebre, y cogiendo al muñeco por un brazo le decía: Tu sí eres mi amigo, y te dejo jugar. Mira se hace así; y poniendo la mano del muñeco sobre el coche lo movía hacia adelante y hacia atrás hasta que conseguía que el coche se moviese solo.

Y así Manolín y su amigo Jesús pasaron aquella Nochebuena haciendo carreras con su viejo coche, y buscándolo cada vez que se perdía entre los trastos del tío Juan. Mientras, la madre entre lágrimas y risas celebraba las ocurrencias de su hijo. Por fin el sueño rindió al pequeño y la madre extendió la vieja manta en el suelo, y acostó sobre ella juntos a su hijo y a su amigo Jesús, y junto a ellos su juguete. Era la primera vez que Manolín había podido disfrutar de un amigo y de un juguete, dos tesoros que nunca deberían faltar a ningún niño por pobre que sea.

Mientras el niño dormía la madre lo contemplaba, soñando lo mejor para él. Pero el niño, ajeno a los pensamientos de la madre, a veces sonreía, a veces reía a carcajadas y otras se agitaba soñando en voz alta. A la mañana siguiente, cuando se levantó, le dijo a la madre. ¿Mamá, sabes qué? ¿Qué?, preguntó ansiosa la madre. Pues que he estado en el cielo jugando con mi amigo Jesús, el verdad, y allí estaba papá, y jugaba con nosotros, como cuando vivíamos en nuestra casa. ¿Y lo habéis pasado bien?, preguntó la madre siguiendo las fantasías del niño. Sí, nos hemos divertido mucho, lo he pasado pipa. Yo quiero volver al cielo. Y repetía una y otra vez la misma cantilena: Quiero que nos vayamos al cielo, con papá y con mi amigo Jesús el de verdad. ¿Y vas a dejar sola a mamá? preguntaba ésta temerosa de que tal cosa ocurriera. No, no, tu te vienes con nosotros dijo el niño, que allí está papá y lo pasamos muy bien. Y cogiendo el muñeco y el coche con una mano, y agarrando a su madre con la otra, la llevaba hacia la puerta de la caseta repitiendo: ¡hala!, vámonos al cielo.

No sabemos cuanto tiempo duraría aquel forcejeo del niño por irse al cielo. Sólo sabemos que hacia el mediodía llegó el tío Juan a la huerta para llevarle unos turrones que habían dejado de comer su mujer y él para dárselos a sus huéspedes de la caseta, y cuando entró los encontró muertos.

Estaba la madre sentada en un tiesto vacío que hacía de taburete, y el niño en su regazo, y con el niño su juguete y su amigo Jesús. La cabeza de la madre estaba pegada a la del hijo dándole un amoroso beso, y los cuatro –madre, hijo, muñeco y juguete- formaban un bloque compacto imposible de separar. Madre e hijo habían muerto de felicidad. Así lo certificó el forense. ¡Se les había estallado el corazón de tanto gozo! Si Dios había sido pródigo en permitir sufrimientos, sobreabundó en darle felicidad.



DE INTERÉS PARA LOS MIEMBROS DE VIDA ASCENDENTE

BOLETÍN NUM. 80 CURSO 2006/2007

La transmisión de la fe, que es de lo que trata esta colaboración, no es sólo de interés para los miembros de Vida Ascendente, lo es para todos los creyentes, pero lo es de una manera especial para los miembros de este movimiento, porque es el tema fijado por la Comisión Nacional para este curso. ¿Por qué es tan importante este tema? A nadie se le escapa que en estos momentos las iglesias se están quedando vacías y de los pocos que asisten a ellas la gran mayoría somo viejos. Si extrapolamos lo que ha ocurrido estos últimos 25 años a los 25 próximos, el panorama es desolador. ¿Qué podemos hacer los cristianos que nos llamamos practicantes? Cualquier cosa menos seguir haciendo lo que estamos haciendo, porque si seguimos haciendo lo mismo, lo esperable es que sigamos obteniendo los mismos resultados. Urge pensar algo y hacer algo para detener este abandono de la religión cristiana. Para ello habrá que empezar por conocer las causas del mismo. Probablemente no sea una sola, pero es posible que los que nos llamamos cristianos practicantes tengamos mucha culpa de ello por no haber sabido presentar una fe convincente. Hemos estado practicando una religión por adhesión más que por convicción. Hemos razonado poco sobre nuestras creencias y las hemos admitido sin pasarlas por el tamiz de la crítica. Es fácilmente constatable que muchos de los que practican no saben explicar los fundamentos de sus creencias, y lo que es peor, están convencidos de que ya lo saben todo cuando en realidad desconocen los fundamentos y las razones que tenemos los cristianos para creer lo que creemos.

¿Cómo querer transmitir la fe a personas que razonan sin darles unas razones lógicas de su fundamento? Sí, ya sé que la fe no es sólo cosa de razón, pero tampoco es una sinrazón, como defienden quienes no la conocen y esto tenemos que saberlo demostrar los cristianos.

Nos hemos conformado con ser hombres buenos, entendiendo por tal ser buenos con nuestros semejantes, y para ser buenos con nuestros semejantes no hace falta la religión, y por eso la abandonan. Ser cristiano es mucho más que ser buenos con nuestros semejantes, es ser buenos con nuestros semejantes y con Dios, y no se puede ser bueno con Dios ignorándolo y pasando de Él como si no existiera, después de todo lo que Él ha hecho por nosotros. Esto es lo que tenemos que transmitir a quienes desconocen esto.

Vida Ascendente está organizada en pequeños grupos parroquiales, o interparroquiales, donde cada quince días se tratan estos temas que son de rabiosa actualidad y de imperiosa necesidad. Por eso la directiva de Vida Ascendente, aunque invita a todos a nuestas reuniones, ruega encarecidamente a todos sus miembros se tomen con el máximo interés estos actos, tanto las reuniones de grupo como las charlas mensuales de formación religiosa que se celebran en los salones de los salesionos. No olviden que anunciar la fe es un mandato de Cristo, y de este mandato de anunciar la fe se deriva otro, que es la obligación de estar bien preparados para poder transmitirla lo más fielmente posible.



LA FE QUE TENEMOS QUE TRANSMITIR

BOLETÍN NUM. 81 CURSO 2006/2007

En un análisis superficial puede percibirse que tenemos que transmitir la fe en dos direcciones. Por un lado tenemos que transmitir nuestras creencias, y por otro tenemos que transmitir un modo de vida coherente con lo que decimos creer, esto es, con las enseñanzas de Cristo. En cuanto a las creencias tenemos que saber distinguir entre creencias fundamentales (los dogmas), creencias que apoya la Iglesia (pero que no son dogmas), y las creencias propias de cada individuo, muchas de las cuales proceden o están ligadas a nuestras devociones particulares. Son creencias obligatorias las contenidas en el credo, que podríamos resumir así: Creer que hay un solo Dios creador de todo cuanto existe, y que este Dios es justo, que premia el bien y castiga el mal. Creer que Jesucristo es Hijo de Dios, y que demostró que lo era con su resurrección, demostrando además con esa resurrección que Dios puede resucitar a los muertos, y que hay otra vida después de esta. Tenemos que creer que la doctrina de Cristo es verdadera, porque procede de Dios mismo, y Dios ni se engaña ni puede engañarnos. Esto es lo fundamental que tenemos que transmitir en orden a nuestras creencias. Esas otras creencias que se enseñan en la Iglesia, como las aparaiciones de las vírgenes y de los cristos, los milagros de los santos, las devociones a estos, o las escenificaciones del cielo o del infierno no son creencias obligatorias, y como no obligatorias las enseña la Iglesia, aunque algunos las tomen equivocadamente como dogmas.

En cuanto a las pautas o normas a seguir como cristianos, esto está recogido en lo que conocemos como mandamientos de Dios y en los mandatos evangélicos. Estos mandamientos y estos mandatos es lo que todo cristiano tiene la obligación de cumplir, porque es lo mandado hacer por el mismísimo Dios. Estos mandamientos, todos, son normas de obligado cumplimiento. Como sabemos fueron dados a Moisés, desde entonces no han sido derogados por nadie, ni sustituidos por otras normas mejores para convivencia humana. Cristo los ratifica según lo que se recoge en los evangelios, y refuerza uno sobre todos los demás, el mandamiento del amor. Amor Dios como primer mandamiento, y como segundo el amor al prójimo, incluidos los enemigos, como muy cercano al primero. El cumplimiento de estos mandamientos exige compromiso, y mucha gente abandona a la Iglesia por eso. Es cierto que a veces cuesta entender a Dios, pero esto sólo puede ser obstáculo para seguirle a aquellos que se empeñen en entenderlo. El Dios en el que creemos, el sabio, el justo y el todo poderoso, es infinitamente superior a todos los hombres juntos, y si algún hombre fuera capaz de entenderlo es que Dios habría dejado de ser Dios y habría pasado a pensar y obrar con las limitaciones que tenemos los hombres. La inteligencia humana a lo más que llega respecto a Dios es a comprender que es lógico que no podamos entenderlo

Respecto a Dios y a nuestra fe no podemos transmitir sólo conocimientos, tenemos que transmitir principalmente un modo de vida, porque ser cristiano es ser seguidor de Cristo, y ser seguidor de Cristo es vivir conforme a sus enseñanzas, y esto es lo que tenemos que transmitir, y que vivir conforme a las enseñanzas de Cristo es razonable y satisfactorio ¿Estaremos capacitados para ello?



LA BUENA NOTICIA

BOLETÍN NUM. 84 CURSO 2007/2008

Como ya sabéis todos, el tema de estudio para el presente curso es La buena noticia, esto es, Jesús. ¿Por qué otra vez Cristo? ¿Es que a nuestros años, y cristianos de toda la vida, no nos sabemos ya los Evangelios "de pe a pa"? Sí, hemos oído, quizá cientos de veces, todos los pasaje del Evangelio, pero ¿basta eso para creer en Cristo y seguir su doctrina? Quizá en otros tiempos en los que la cultura popular era muy inferior a la actual bastase con creer a los que decían creer en Dios, pero hoy las cosas son diferentes. A los que decimos creer en Dios, hoy los más jóvenes nos piden pruebas o razones lógicas de por qué creemos, y si no sabemos dárselas difícilmente aceptarán nuestras palabras o nuestros testimonios de vida.

Hoy a los cristianos se nos acusa de no saber dar razones lógicas de nuestra fe, y de no creer en Dios, sino en los que nos han dicho que Dios existe. Me parece importante distinguir entre creer en Dios y en Jesucristo y creer a los que nos dicen que Dios existe y que Jesús es el Hijo de Dios. Tenemos que reconocer que una gran parte del pueblo cristiano sabe de religión poco más que lo que le cuentan los celebrantes en las homilías dominicales, y esto, que es bueno, no es suficiente para fundamentar nuestras creencias religiosas. Hoy, y antes mucho más, hemos sido cristianos más por adhesión irreflexiva a la religión del entorno que por convencimiento personal de la fe que profesábamos. Dar este salto, pasar de la simple adhesión irreflexiva al convencimiento personal debidamente fundamentado es la asignatura que tenemos pendiente el pueblo católico, y para conseguir esto es para lo que tenemos que trabajar en Vida Ascendente.

Hemos profesado, a veces con la complicidad del la jerarquía eclesiástica, lo que se conoce como la fe del carbonero, esto es, una fe practicada de forma rutinaria sin conocer los fundamentos de la misma, y esto ha propiciado que muchos católicos hayan sido presa fácil para quienes hoy predican en contra de la Iglesia.. Esto es lo que ha querido resaltar Benedicto XVI en su viaje a Brasil en Mayo de 2007 : “Las personas más vulnerables al proselitismo agresivo de las sectas e incapaces de resistir los asaltos del agnosticismo –dijo- son los bautizados no suficientemente evangelizados, fácilmente influenciables porque poseen una fe frágil y a veces confusa e ingenua, aunque conserven su religiosidad intacta” Esto mismo lo recalcaba en una audiencia concedida hace unos días a los profesores y estudiantes de Ateneos Pontificios a quienes dijo que “es urgente en esta época postmoderna, impulsar una nueva evangelización. La misión evangelizadora propia de la Iglesia exige, en nuestro tiempo, no solo que el mensaje evangélico se propague por doquier, sino que penetre en profundidad en las formas de pensar, en los criterios y los comportamientos de la gente” Sólo con una preparación adecuada y reflexiva puede el hombre interiozar la fe que profesa y dar respuestas lógicas a quienes preguntas por las razones de nuestra fe.

Son muchos los cristianos que cuando se les pregunta si creen en Dios responden: Hombre, yo creo que Algo debe haber en la otra vida. A estos les responde Savater : “vaya, que hay Algo, en esto estamos de acuerdo incluso los más incrédulos. De lo que se trata al mencionar a Dios es si creemos o no que hay Alguien”. El cristiano tiene que creer que hay Alguien, y que ese Alguien ha creado el mundo, incluido el hombre, y que tiene poder para juzgarnos. Se trata de creer, y de dar razones lógicas de por qué creemos que existe el Dios predicado por Cristo. Es bueno creer a los creen en Dios, pero hoy no es suficiente, tenemos que llegar al convencimiento propio de esa verdad a través de una buena preparación, de implorar al Espíritu que nos ayude a encontrar a Dios y de mucho buscar honestamente la verdad.



SITUACIÓN ACTUAL DE LA RELIGIÓN EN ESPAÑA

BOLETÍN NUM. 84 CURSO 2007/2008

Hace apenas medio siglo, cuando nosotros éramos jóvenes, todos los españoles nos confesábamos católicos practicantes. Hoy, según las estadísticas, apenas llegamos al 35%. Esto quiere decir que hoy la mayoría de los que viven en nuestro entorno social no frecuentan las iglesias católicas, y por lo tanto no escuchan las homilías dominicales, fuente común de formación religiosa de la mayoría de los católicos. ¿Por qué han abandonado éstos la asistencia a la iglesia? Siendo coherentes tenemos que pensar que es porque lo que se dice en la Iglesia no les convence. Este abandono ha dado lugar a que se haya formado a nuestro alrededor una gran masa de no creyentes, y esto es lo que predomina hoy en nuestra sociedad.

A mayor abundamiento los medios de comunicación, que están a vender su producto, conscientes de esta realidad, saben que venden más suministrando ideas contrarias a la religión que escribiendo o hablando a su favor, y esto hace que hoy estén de moda los programas basura, los artículos periodísticos que defiende las ideas laicistas -a las que llaman progresistas- o los best-seller de los filósofos o científicos que se califican de ateos o agnósticos , v.gr. Savater o Richard Dawking cuyas tiradas de libros se venden en varios países por cientos de miles. .

Así como en nuestros tiempos de formación se enseñaba el cristianismo en la iglesia, en la escuela, en la familia y en el ambiente social, hoy se enseña en esos ambientes varias y contradictorias corrientes ideológicas, contrarias muchas de ellas al cristianismo, tales como el existencialismo, el laicismo puro y duro, o el cientifismo ateo o agnóstico. Sería bueno que los cristianos conociésemos las diferencias entre unas y otras corrientes, y adónde lleva cada una de ellas. ¿Es bueno o malo que existan tantas y tan diferentes corrientes ideológicas? Yo no entro en esa discusión que tanto apasiona a los filósofos y políticos actuales, pero esto nos obliga hoy a los creyentes a un mayor esfuerzo para poder elegir la que consideremos mas acertada y poder defenderla con coherencia. Con todas estas teorías se está tratando de sustituir a Dios por los acuerdos de la mayoría, y a la moral por las leyes democráticas, como si los acuerdos tomados por las mayorías y las leyes aprobadas democráticamente en los parlamentos fueran infalibles y morales por propia naturaleza.

Son muchas las cosas que han cambiado desde que aprendimos la religión en nuestra niñez y en nuestra juventud, y por eso los mayores necesitamos actualizar nuestros conocimientos religiosos para que la sociedad no nos rechace por obsoletos. Vida Ascendente, a través de las reuniones de grupo, es un buen medio para conseguir una formación actualizada. Esforcémonos en preparar bien nuestras reuniones y en asistir a ellas con mente abierta para obtener el fruto deseado.



¿QUÉ ES VIDA ASCENDENTE?

BOLETÍN NUM. 85 CURSO 2007/2008

Vida Ascendente se ha definido de muchas formas y maneras, pero no se por qué muchos de los que están dentro del Movimiento, y más los que están fuera, no acaban de tener idea clara lo que es este Movimiento. Vida Ascendente no es una asociación de mujeres pías que bajo la dirección de un sacerdote, o sin su presencia, se reúnen periódicamente para hacer sus rezos, tener sus retiros espirituales o sus conferencias piadosas. No es tampoco una asociación de hombres y mujeres dedicados a hacer apostolado visitando enfermos, o prestando servicios voluntarios en ONG´s tipo Cáritas o Cruz Roja, y mucho menos es una asociación de mayores dedicada a promocionar el ocio, o la cultura. Todas estas organizaciones son muy dignas y merecen nuestro apoyo, y muchos de nosotros pertenecemos a alguna de ellas, pero Vida Ascendente no es eso, tiene otros fines y otras aspiraciones que en nada desmerecen de las actividades apuntadas, y que yo diría son más elevadas que muchas de ellas.

¿Entonces qué es Vida Ascendente? Te lo explicaré usando una historieta Zen. Cuentan que a un hombre viejo le deslumbraba esta filosofía, y quiso saber en qué consistía. Para ello fue a visitar a un sabio que tenía fama de conocer bien esta ciencia. Cuando se halló en su presencia, el sabio le sirvió una taza de té y la llenó hasta arriba. Hecho esto miró al viejo, y luego siguió echando té en la taza, derramándose el líquido por toda la mesa. Extrañado el hombre viejo preguntó al sabio. ¿Por qué haces esto?, a lo el sabio contestó.

En esto consiste nuestra sabiduría. Cuando la “taza” de nuestras ideas está llena de viejas ideas, las nuevas no caben en ella. Hay que sacar de la taza las ideas que ya no valen para que puedan entrar las nuevas, que son las que proporcionan la ciencia y el progreso.

Pues esto es Vida Ascendente, queridos amigos. Es un Movimiento que se ocupa de sacar las viejas ideas que todos los mayores tenemos en nuestra “taza” y de suministrarle otras más acorde con los conocimientos de estos tiempos para hacer que siga siendo útil la fe que heredamos de nuestros mayores, a fin de que pueda servirle a nuestros hijos. No podemos trasmitirle a éstos una fe desfasada de los conocimientos actuales, porque esa fe no les vale para nada y en consecuencia no la aceptan.

En el artículo cuarto de nuestros Estatutos se dice que el fin de V.A. es llevar y fomentar el mensaje evangélico a los jubilados y mayores. El apostolado entre mayores es distinto que el apostolado entre los jóvenes. A estos basta con enseñarles la doctrina actual. A los mayores hay que convencerlos para que cambien los conceptos que aprendieron en su juventud por otros más actualizadas. Al apostolado entre los mayores es a lo que estamos convocados en Vida Ascendente para dar testimonio a los jóvenes, y al mundo entero, de que la fe que predicó Cristo fue valida en tiempos pasados y lo sigue siendo en los tiempos presentes, y que esta doctrina de Cristo es buena para el hombre cuando niño, cuando joven y cuando viejo. Este testimonio que los jóvenes necesitan solamente lo podemos darlo nosotros, los que hemos tenido la suerte de vivir muchos años y muchas situaciones cambiantes.



DIOS ES ACTUALIDAD

BOLETÍN NUM. 85 CURSO 2007/2008

Sí, Dios es actualidad en nuestra sociedad. Lo es en la prensa, en la radio, en la tele y en la literatura. Es actualidad y no precisamente para ser alabado, reverenciado, respetado o simplemente acatado, sino más bien para todo lo contrario, para negarlo, hacer chistes o bufonadas de mal gusto a cerca de Él o de los que en Él creen. Hoy está de moda ser progre y ser progre es pasar de Dios y de religión.

El número de los que pasan de Dios, o que lo niegan abiertamente, aumenta cada día, mientras que el de los creyentes practicantes disminuyen de forma alarmante. Hay filósofos, políticos y periodistas que dedican mucha verborrea y mucha tinta a defender sus intereses asegurándonos que Dios no existe, y que debemos prescindir de Él en nuestras relaciones sociales por ser una entelequia perjudicial para el progreso, y un obstáculo para democracia y la convivencia pacífica de los humanos. Esta es la tesis que hoy defienden nuestros políticos de izquierdas, y a la que nuestros políticos de derechas no aciertan a dar la respuesta adecuada, y creo que tampoco la jerarquía eclesiástica, ni los cristianos de a pie.

Podemos decir que el panorama actual de la religión en España a nivel político-social es el de querer gobernar y querer vivir como si Dios no existiera. El Gobierno actual intenta por todos los medios imponer su tesis de que la religión y los preceptos divinos tienen que someterse a los acuerdos de las mayorías. Con esta tesis nada es bueno o malo en función de lo que es o de lo que se hace, lo es en función de lo que imponga la mayoría de turno en el poder. Si hoy dice esa mayoría que son buenas las prácticas homosexuales y el aborto, hay que admitir que eso es bueno. Si mañana otra mayoría de signo contrario dijera que eso es malo tendríamos que volver a admitir que es malo, con lo que la moral se torna en algo relativo que en nada obliga a la conciencia del individuo. ¿Dónde queda esta conciencia? Ésta es suplantada por las leyes del Gobierno de turno. Según la tesis laicista los individuos están obligados a cumplir las leyes de los gobiernos aprobadas por las mayorías políticas, aunque estas mayorías secuestren la voluntad del pueblo con su pactos de partido, y aunque esas leyes vayan contra la conciencia de la mayoría del pueblo. Es decir que las normas morales que antes hemos atribuido a Dios ahora no valen, valen sólo las normas que dé el Gobierno, porque él viene a sustituir a Dios en el gobierno del mundo.

¿Qué podemos hacer los cristianos ante este panorama? Seguir el ejemplo de los apóstoles. Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres, contestaron los apóstoles a los del Sanedrín. Para contrarrestar las muchas falsedades que hoy se vienen propagando contra Dios y la religión tenemos que estar al día, tenemos que saber explicar con claridad qué es lo que creemos y por qué creemos eso, y demostrar con nuestro comportamiento que somos coherentes con eso que decimos creer. Hoy hay muchos padres que piden para sus hijos una educación cristiana, pero ellos ni van a misa ni se ocupan de actualizar su fe. ¿Cómo pueden creer esos hijos en esa religión que sus mayores desprecian y que no saben explicarle por qué creen en ella? Necesitamos actualizar continua-mente nuestra fe para que sea útil en todos los tiempos, y necesitamos saber dar razón de por qué creemos. Sólo así podremos ser creídos, y este esfuerzo debemos hacerlo tanto por nosotros mismos como por aquellos llamados a tomar nuestro relevo.



SALUDO DEL NUEVO PRESIDENTE (Yo)

BOLETÍN NUM. 86 CURSO 2007/2008

Como ya sabéis muchos de vosotros, el Sr. Obispo ha tenido a bien nombrarme nuevo Presidente de Vida Ascendente para los próximos cuatro años. Agradezco su confianza al nombrarme para este puesto, y también agradezco vuestra confianza al votarme para desarrollar este trabajo. A él, a nuestro Consiliario, y a todos vosotros, pido ayuda para conducir entre todos a Vida Ascendente por el camino que dé más gloria al Señor y más satisfacciones a cuantos trabajamos por estos ideales, sin olvidar que es de Él, del dueño de la Viña, de quién esperamos todos su ayuda. Y dentro de este capítulo de agradecimientos, también quiero agradecer, y creo que puedo hacerlo en nombre de todos, los desvelos de la Presidenta saliente que se ha entregado con cuerpo y alma al servicio de Vida Ascendente.

Todos los mayores católicos, y en especial los miembros de Vida Ascendente, tenemos hoy una tarea importante, -y no fácil- que llevar a cabo, que es la de actualizar la fe que hemos vivido en nuestra niñez y en nuestra juventud para adaptarla a las vivencias que exigen los nuevos tiempos. Debemos este esfuerzo a nuestros hijos, ya que ellos sólo aceptarán una fe que esté dentro de la racionalidad de los conocimientos actuales.

Para llevar a cabo esta misión necesitamos prepararnos, pues no basta la buena voluntad. Todo apostolado requiere una preparación previa, y hoy más que nunca. A los mayores se nos pide un doble esfuerzo: por una parte tenemos que “sacar de la taza” las ideas viejas que se han quedado obsoletas y que ya nadie acepta, y sustituirlas por otras más actualizadas, y por otro tenemos que esforzarnos en descubrir donde están los verdaderos valores que a diario nos proponen bajo promesas engañosas, para advertir a los más jóvenes de las trampas en las que pueden caer. No debe desanimarnos porque estos nos hagan más o menos caso, nuestra obligación es sembrar la semilla. Confiemos en ésta dará su fruto cuando llegue su tiempo.

Preparación y acción son las dos cosas que requiere todo Movimiento de Apostolado, y ya sabemos que Vida Ascendente es eso por vocación. Para el apostolado nació y a eso dedica sus esfuerzos. Nuestro apostolado debe consistir en trabajar para llevar hombres a Dios, y Dios a los hombres, siendo conscientes de que no podemos llevar Dios a los hombres si antes no lo tenemos nosotros, y para tenerlo necesitamos la espiritualidad, que no es otra cosa que el trato frecuente con Dios..Nadie puede tener espiritualidad si antes no tiene el conocimiento de Dios, y de ahí que nuestros Estatutos fijen como objetivo fundamental el apostolado, el difundir el conocimiento de Dios, no sólo de su existencia, sino también de su presencia entre nosotros. San Pablo en la Carta a los Romanos dice a este respecto:

¿Pero como invocar a aquel en quien no se cree? ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Y como oirán sin que se les predique?

Por lo tanto el orden lógico de nuestro apostolado viene a ser éste: Primero prepararnos bien en nuestras reuniones de grupo; de esta mayor preparación debe venir un mayor conocimiento de Dios, y de este mayor conocimiento debe surgir el hablar de Dios y con Dios, y el obrar según sus preceptos, que esto, y no otra cosa, es el apostolado. Las circunstancias actuales de nuestras sociedad nos impelen más que nunca a esta formación y acción apostólica, pues no es lógico quejarse de lo mal que van las cosas y no hacer nada, aunque sea poco, por impedirlo.



SITUACIÓN ACTUAL DE LA RELIGION EN ESPAÑA

BOLETÍN NUM. 86 CURSO 2007/2008

Ya hemos tratado este tema en nuestro boletín nº 84. En éste no soy yo, sino nuestros Obispos, quienes hablan preocupados por la situación actual, para hacernos caer en la cuenta de que si queremos ejercer bien el apostolado tenemos que empezar por conocer el medio donde tenemos ejercerlo. Los párrafos siguientes han sido extraídos de la Instrucción Pastoral titulada Orientaciones morales ante la situación actual de España. (LXXXVII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, 23-XI.2006) En esta pastoral dicen los Obispos:

La nueva situación: Fuerte oleada de laicismo

Esta vida que Dios nos da tenemos que vivirla en las circunstancias cambiantes de la sociedad de la que formamos parte. Por eso necesitamos intentar comprender el mundo en el que nos encontramos: sus problemas, sus valores, y deficiencias, y especialmente cuando, como ahora, se producen situaciones nuevas. Dentro de un cambio cultural muy amplio, España se ve invadida por un modo de vida en el que la referencia a Dios es considerada como una deficiencia en la madurez intelectual y del pleno ejercicio de la libertad. Vivimos en un mundo en donde se va implantando la comprensión atea de la propia existencia: "si Dios existe, no soy libre; si yo soy libre no puedo reconocer la existencia de Dios". Éste es el problema radical de nuestra cultura de hoy: el de la negación de Dios y el de un vivir como si Dios no existiera. Vivimos en una sociedad sin referencias religiosas, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna; está orientada casi exclusivamente hacia el mero goce de los bienes de la tierra.

Causas de esta situación:

El proceso de descristianización y deterioro moral de la vida personal, familiar y social, se ve favorecido por ciertas características objetivas de nuestra vida, tales como el rápido enriquecimiento, la multiplicidad de ofertas para el ocio, el exceso de ocupaciones o la obnubilación de la conciencia ante el rápido desarrollo de los recursos de la ciencia y de la técnica. La expansión de este proceso ha sido facilitada por la escasa formación religiosa de muchas personas, creyentes y no creyentes, por ciertas ideas desfiguradas de Dios y de la verdadera religión, por la falta de coherencia en la vida y actuaciones de muchos cristianos, y por la influencia de ideas equivocadas sobre el origen , la naturaleza y el destino del hombre. Es evidente que la falta de clarividencia y de vida cristiana en muchos de nosotros han contribuido al oscurecimiento de la fe y al desarrollo de la indiferencia y el agnosticismo en nuestra sociedad.

Algunos sectores pretenden excluir a los católicos de la vida pública y acelerar la implantación del laicismo y del relativismo moral como única mentalidad compatible con la democracia

Así, el laicismo va configurando una sociedad que, en sus elementos sociales y públicos, se enfrenta con los valores más fundamentales de nuestra cultura, deja sin raíces a instituciones tan fundamentales como el matrimonio y la familia, diluye los fundamentos de la vida moral, de la justicia y de la solidaridad.

(Creo que merece la pena reflexionar seriamente sobre las tremendas acusaciones que aquí nos hacen los Obispos a los cristianos)



LA CUARESMA: TIEMPO DE REFLEXIÓN Y TIEMPO DE PENITENCIA

BOLETÍN NUM. 87 CURSO 2007/2008

Algo de historia

Penitencia y meditación son dos palabras que suenan mal en estos tiempos, pero en éstos, y en todos, pueden hacernos mucho bien si las hacemos bien. La duración de cuarenta días simboliza entre otras cosas, el retiro de los 40 días de Jesús en el desierto previo a su ministerio, y el retiro de 40 años de Moisés en el desierto. No es un tiempo triste, sino más bien de meditación y de reflexión interior.

Entre los siglos VI-VII cobró gran importancia el ayuno como práctica cuaresmal, presentándose un inconveniente: desde los orígenes, ya que nunca se ayunó en domingo por ser la celebración del Día del Señor. ¿Cómo hacer entonces para respetar el domingo y, a la vez, tener cuarenta días efectivos de ayuno durante la cuaresma? Para resolver este asunto, en el siglo VII, se agregaron cuatro días más a la cuaresma, y se decidió comenzarla el miércoles con la imposición de la ceniza, costumbre que arraigó pronto entre los cristianos. En el Miércoles anterior al primer domingo de Cuaresma se realiza el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente de los fieles católicos. La ceniza, además de recordarnos nuestra fragilidad, representa la destrucción de los errores del año anterior al ser quemados simbólicamente.

¿Cuál es el verdadero espíritu de la cuaresma?

Esto es lo que en realidad debe preocuparnos al empezar este tiempo, para vivirlo de la mejor forma posible. Este es un tiempo en el cual la Iglesia propone a sus fieles el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto. Se aparta del mundo para meditar y hacer penitencia. Nosotros, aún inmersos en el mundo, debemos también dedicar algún tiempo a reflexionar cómo van nuestras relaciones con Dios y con nuestro prójimo, y a examinar cómo y en qué podemos y debemos mejorarlas, haciendo propósito de llevar a cabo esas mejoras que creemos que podemos y debemos introducir en nuestros comportamientos. De este examen viene el mejor conocimiento de nuestras faltas, y de este mejor conocimiento debe nacer el deseo evitarlas, y el arrepentimiento de las mismas debe llevarnos a querer repararlas de alguna forma, cosa que hacemos con la penitencia a la que nos invita la Iglesia.

El Papa, en su mensaje de cuaresma de este año, nos invita reiteradamente a la práctica de la limosna y el ayuno para satisfacer por nuestras faltas. No se trata con esto de comprar la vida eterna. El cielo no está en venta, hay que ganarlo con actitudes encaminadas a cumplir el proyecto que Dios quiere para los hombres. A reflexionar sobre cual es este proyecto, y a realizar obras coherentes con lo que en él se nos pide es a lo que la Iglesia nos invita todos los años en este tiempo de cuaresma.



MALES DE NUESTRO TIEMPO

BOLETÍN NUM. 87 CURSO 2007/2008

Dos de los males de nuestro tiempo son el relativismo y el agnosticismo. La Interpretación de la realidad que hacen quienes defienden estas teorías difiere mucho de la realidad que percibimos los cristianos, y, a juicio nuestro, cometen en su interpretación algunos errores graves.

Esto es lo que viene a decir una Nota Doctrinal hecha pública en el Vaticano el 14-12-07 Resumimos a continuación los párrafos que publica NOTICIAS ACIPRENSA

La Congregación para la Doctrina de la Fe sale al paso de la confusión creciente generada por el ambiente agnóstico y relativista de nuestro tiempo, y responde de manera clara y contundente a errores propalados incluso en sectores eclesiales en los últimos tiempos que señalan que la evangelización es un atentado contra la libertad del otro, y sostienen que es innecesaria la religión . La religión, de una u otra forma, ha existido entre los hombres desde que el hombre es hombre, y no parece creíble que pueda desterrarse de la sociedad porque el “Misterio” forma parte de lo más intimo del ser humano.

Según el resumen de la nota del Vaticano, existe hoy una confusión creciente sobre el mandato misionero de la Iglesia. Algunos creen que lo hace para aumentar su poder, y opinan que cualquier intento de convencer a otras personas en cuestiones religiosas es un límite a su libertad. No, la Iglesia no presiona a nadie a que siga su doctrina. La ofrece de forma argumentada y cree que es buena para el hombre y para la sociedad, e invita a todos actuar según una conciencia responsable, en la creencia de que esto ayuda a los hombres a ser más humanos y más felices. Invita a todos a unirse a la Iglesia para construir juntos comunidades capaces de trabajar unidos por la justicia, la libertad, la paz, y la solidaridad, para hacer entre todos un mundo más humano. Iglesia y laicismo dicen apuntar al mismo fin, pero van por caminos muy diferentes, y la Iglesia, cargada de años y experiencia considera que el laicismo, lejos de contribuir a humanizar al mundo, lo que hace es alejarse cada más de ese fin.

Apunta otro error la nota del Vaticano, y es la constatación de que hay quien sostiene que no se debe promover la conversión al cristianismo, porque es posible salvarse sin un conocimiento explícito de Cristo y sin una incorporación formal a la Iglesia. Estar dentro de la Iglesia no es condición necesaria para salvarse, pero rechazar a Cristo consciente de lo que se hace, sí puede ser motivo de condenación: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que rehúsa creer en el Hijo no verá vida eterna” (Jn 3,36)

Vemos cómo el documento viene a prevenirnos contra los que dicen que la religión es incompatible con la democracia, y la libertad del hombre. La religión, cuando no es impuesta por la fuerza, -y en el documento se pide que no se imponga a nadie- no anula la libertad de nadie, y no solo no es incompatible con la democracia, sino que la sustenta y la refuerza. ¿Puede haber mejor regla de convivencia democrática que el amor que predica y está obligado a practicar todo cristiano?



DE LOS EVANGELIOS Y LA RESURRECCIÓN DE CRISTO O NUESTRAS RAZONES PARA CREER

BOLETÍN NUM. 87 CURSO 2007/2008

Vamos caminando para la Semana Santa que termina con el Domingo de Resurrección Ya llevamos pasadas varias semanas del curso, y nuestros guiones nos han hablado de los Evangelios, y aunque no tienen ningún tema específico que trate de la Resurrección, ésta viene incluida en las citas de los cuatro Evangelistas. Pero ¿os habéis fijado en lo mal que describen los evangelistas la Resurrección de Cristo? Cada Evangelista la describe una forma diferente.

San Mateo (28) dice que María Magdalena, y la otra María iban a ver el sepulcro y de pronto se produjo un terremoto porque bajó el Ángel del Señor a quitar la piedra que lo tapaba.

San Marcos (16) dice que iban Maria Magdalena, María de Santiago y Salomé, con aromas para ungirlo y de repente vieron que la piedra estaba ya retirada, y entrando vieron a un joven sentado con una túnica blanca y se asustaron

San Lucas (24) dice que las que fueron –no dice quienes- entraron en el sepulcro pero no vieron el cuerpo de Jesús, y no sabían qué pensar, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes...

Y San Juan (20) dice que la que iba al sepulcro era María Magdalena y al ver quitada la piedra del sepulcro echa a correr y llega hasta Pedro y otro discípulo y le dice que se han llevado del sepulcro el cuerpo del Señor.

¿En qué quedamos? Había una María como dice Juan, había dos como dice Mateo o había tres como dice Marcos? Hubo ángel, o era un joven con túnica blanca, o eran dos hombres, o no había nadie como puede desprenderse del Evangelio de Juan?

Si los Evangelios son inspirados por Dios, ¿a qué evangelistas dejó sin la inspiración? ¿O es que todo es un cuento inventado por los apóstoles para ganarse la vida, como afirman los no creyentes? Estas preguntas y otras parecidas relacionadas con los Evangelios, o con tu fe, te las pueden hacer quienes de buena o mala fe buscan excusas para justificar su increencia, y tú deberás saber contestarla, aunque solo sea para justificarte a ti mismo tu fe de forma razonada. Y si no sabes dar la respuesta adecuada, es posible que en los tiempos que corremos se debilite y pierdas tu fe, o que influya poco en tu vida, y con toda seguridad que tu apostolado dejará mucho que desear.

¿Cuál puede ser la respuesta a nuestras dudas? En primer lugar las reuniones de grupo, donde deben tratarse todas estas cosas, y si en estas reuniones no encontramos una respuesta convincente, acudamos a algún sacerdote, o al consiliario, pero no nos quedemos con las dudas que nos sobrevengan. Buscar las respuestas a nuestras dudas es el mejor camino para acercarnos a la verdad.

Al leer los Evangelios, no tenemos que quedarnos en los detalles, ni en su literalidad, sino en el mensaje que quieren transmitirnos, y en este caso el mensaje es muy claro, y es que Cristo murió y resucitó En esto coinciden los cuatro Evangelistas, y por defender eso –no por si había ángeles o no- es por lo que ellos dieron la vida. Y ese testimonio de dar su vida por defender que lo habían visto vivo después de haber muerto es lo que hace creíble a los cristianos la resurrección del Señor. Por cierto, ¿os habéis parado a pensar lo que significa que alguien muera y resucite con una naturaleza distinta a la que antes tenía? Esta es la prueba de que hay Dios y de que después de muerte hay otra vida diferente a esta.



LAICIDAD Y LAICISMO

BOLETÍN NUM. 88 CURSO 2007/2008

Hace unos días leía en El Mundo una Canela Fina de Ansón que decía: “La política religiosa de Zapatero en la legislatura que agoniza, se ha distinguido, no por una acción laica tal y como establece la Constitución, sino por ser decididamente anticristiana y claramente anticlerical”.

Y en nuestros boletines anteriores veíamos que los Obispos nos advierten sobre la fuerte oleada de laicismo que hoy invade a la sociedad, pero ¿qué es el laicismo?.Con frecuencia se utiliza la palabra laicidad o estado laico por laicismo o estado laicista, pero en la práctica se le da a cada una de estas palabras significados que denotan una gran diferencia

Laicidad o Estado laico es aquel que distingue entre Iglesia y Estado como instituciones que tienen fines distintos y se rigen por normas diferentes, pero es respetuoso con la normas y las prácticas religiosas. El laicismo o Estado laicista no obra así. El laicismo –y de forma especial el que ha practicado el gobierno de Zapatero- pretende que la Iglesia no actúe a nivel social, y presiona para impedir que defienda públicamente su moral, sobre todo si esta va contra alguna de sus leyes. La Iglesia, según el laicismo, tiene que supeditarse a lo que diga el Estado sin que el Estado tenga que tenerla en cuenta para nada.

Savater, tratando de resumir la doctrina laicista dice que “las democracias modernas basan sus acuerdos en las mayorías, no en dogmas confesionales. La legalidad establecida en la sociedad laica –laicista- marca los límites socialmente aceptables dentro de los que debemos movernos todos los ciudadanos, sean cuales fueren nuestras creencias o nuestras incredulidades. Son las religiones quienes tienen que acomodarse a las leyes, nunca al revés [...] en la escuela pública sólo puede resultar aceptable como enseñanza lo verificable, aquello que recibe el apoyo de la realidad científicamente contrastada en el momento actual, y lo civilmente establecido como válido”.

Esto deja a las religiones fuera de todo contexto social y de la enseñanza..No se puede enseñar que Dios existe, porque no es científicamente verificable, y si Dios no existe cualquier religión es un cuento chino inventado por los enemigos del laicismo.

Partiendo de la base de que Dios no existe es como se estructuran las enseñanzas laicista y su praxis, y de ahí los problemas que el Gobierno Zapatero tiene con la Iglesia y con los cristianos que queremos mantener nuestras creencias. El Gobierno laicista dice que hay que obedecer antes a las leyes aprobadas en democracia –sean buenas o malas- que seguir a nuestra conciencia y a las leyes de Dios, pero nosotros seguimos opinamos, como Pedro ante el Sanedrín, que hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.

Para los laicistas de esta nueva ola, la creencia de que Dios existe no es racional porque no está verificado por los científicos, pero ¿acaso sus científicos ha verificado que Dios no existe? Si es así que nos lo digan, porque los cristianos estamos tan dispuestos como ellos, o más, a obrar de acuerdo con las verdad



JUNTOS ALUMBRAMOS MAS Y TODOS VEREMOS MEJOR

BOLETÍN NUM. 89 CURSO 2007/2008

Este será uno de los eslóganes que veremos con frecuencia en nuestra propaganda. Me parece muy adecuado el pie para los tiempos que corremos. Con tanta información como recibimos a diario, y con tanta divulgación de la ciencia –y falsa ciencia- cada vez vamos a necesitar más la luz para descubrir donde está la verdad en medio de toda esa maraña de mentiras que se nos cuentan.

Todo parece indicar que caminamos hacia una nueva purificación de la fe, es decir, que en esta nueva sociedad de la información y del conocimiento iremos dejando ritos y creencias considerados válidos a la luz de los conocimientos habidos hasta hoy, pero que serán sustituidos por otras creencias y ritos considerados más lógicos y más verdaderos a la luz de los nuevos conocimientos. Y no hay que asustarse por ello, esto ha ocurrido multitud de veces a lo largo de la historia de la Iglesia, y es normal que así sea. Así como en la ciencia nunca está dicha la última palabra, tampoco lo está en materia de fe, y hasta que no nos llegue el conocimiento definitivo, ese que hunde sus raíces en el Misterio, el hombre irá cambiando de criterios, que en eso consiste el verdadero progreso, en sustituir las ideas viejas por otras nuevas que con visos de estar más cercanas a la verdad que todos anhelamos encontrar.

Mientras estemos en este valle de misterios, no nos queda más remedio que seguir buscando a ciegas esa VERDAD que se nos oculta, y que tras buscarla mucho sólo la encontraremos en pequeñas dosis uniendo las luces de cada uno. Hoy la fe no puede vivirse en soledad, porque es tal la cantidad de información contraria a la religión que circula libremente en la prensa, radio, televisión, y demás medios de información, que si no buscamos algún apoyo que nos ayude a mantener nuestros principios morales y religiosos, éstos terminaran sucumbiendo, o cuando menos dejarán de ser eficaces como guía de nuestra vida, y no es que esos principios hayan quedado obsoletos o carentes de valor, no, siguen conservando todo su valor, lo que ocurre es que esa información que nos bombardea continuamente terminará anestesiando la propia voluntad y dejándola a merced de quienes intentan manipular nuestras mentes para su beneficio particular.

Necesitamos la unión. Un junco solo se quiebra fácilmente. Muchos juncos unidos, resisten. Necesitamos asistir a las reuniones de grupo para darnos luz, y fuerza unos a otros para mantener viva y actualizada nuestra fe.



¿CREÉIS QUE ES DIOS ESE QUE ESTÁ CLAVADO EN LA CRUZ?

BOLETÍN NUM. 89 CURSO 2007/2008

Los católicos decimos en misa al finalizar de la consagración: anunciamos tu muerte y proclamamos tu resurrección, y nos quedamos tan tranquilos, como quien bebe un vaso de agua. Anunciar la muerte de un hombre clavado en la cruz es anunciar un acto monstruoso. Pero anunciar la muerte en cruz de todo un Dios es un verdadero disparate, porque va contra toda razón. ¿Quién puede creer eso? ¿Cómo el hombre puede matar a un Dios todo poderoso, y cómo un Dios todo poderoso puede dejarse crucificar por los hombres?. Si Dios es inmortal no puede morir, y si es todopoderoso, el hombre no tiene ningún poder sobre Él. Mirad a este Cristo clavado en la cruz, y preguntaros una y mil veces que quien es ese hombre. Si es Dios, como anunciamos los cristianos, sólo puede estar allí por voluntad propia, no por el poder de los hombres. Y si sufrió ese tormento será porque quiere indicarnos algo con ese gesto. ¿Qué es lo que pretende decirnos todo un Dios que se deja atormentar de esa forma hasta morir así? Sí, preguntároslo una y mil veces y veréis que no es nada fácil encontrar la respuesta lógica a este disparate, y si por su gracia atisbáis a entrever el amor que encierra ese misterio, os quedaréis sobrecogidos de espanto, y solo podréis exclamar como Santo Tomás ¡Señor mío y Dios mío!. Sí, mirad a Cristo en la cruz y escuchad sus gritos de amor.

Mirad ahora esa otra imagen de la derecha Un hombre que ha vivido como nosotros, que ha muerto, ha sido enterrado y ahora lo ven ascender vivo hacia las alturas. ¿Alguien ha visto otra cosa igual?. ¿Alguien ha visto resucitar a un muerto con una naturaleza distinta a la que tenemos los hombres, y con poder para ascender por sí mismo hasta ocultarse entre las nubes?. ¡Menuda papeleta la de los apóstoles tener que anunciar estos hechos tan absurdos a los ojos de todo hombre!. No es extrañar que los llamasen locos y borrachos, como dice Pedro en su primer discurso.

Ante lo irracional de este anuncio, muchos han dedicado su ciencia y sus esfuerzos a negarlo, pero miles de millones de hombres seguimos creyendo en la doctrina del crucificado, y no puede ser por la racionalidad de la muerte y resurrección de Cristo, que son dos hechos contra toda razón, ni por los apóstoles, que no se hubieran atrevido a dar ese testimonio si la fuerza de lo Alto no los hubiera acompañado. ¿De donde viene nuestra fe en Cristo? No de nuestra razón, que no alcanza a comprender a Dios, sino de su amor inmenso hacia nosotros que le ha obligado a hacer estas locuras de encanarse, morir y resucitar para que viéramos, y para que viendo creyésemos, y para que creyendo practiquemos su doctrina para bien de la toda la humanidad.

Tiene que ser una ofensa tremenda para Cristo que se haya tomado todas estas molestias por nosotros, y que ahora nosotros lo despreciemos y pasemos de Él

¿Será este el pecado contra el espíritu, ese que dice que no se perdonará?



LAS COSAS CLARAS. DIFERENCIA ENTRE SER BUEN CRISTIANO, Y SER BUENA PERSONA

BOLETÍN NUM. 89 CURSO 2007/2008

Para salvarnos, ¿basta ser buena persona o se requiere algo más? No vamos a entrar aquí en quien se salva y quien se condena, eso queda al juicio de Dios que es el único que tiene conocimientos para dar el veredicto justo. Pero parece lógico que si se nos han dado unos talentos -memoria, entendimiento y voluntad- los usemos para ocuparnos de los temas fundamentales del hombre, y entre éstos está el tema de su salvación eterna.

Cristo, ¿vino al mundo solo para enseñarnos a ser buenas personas, o vino para algo más?. Si sólo vino para enseñarnos a ser buenas personas, parece que su venida podría habérsela ahorrado, porque también entre los ateos hay muy buenas personas sin creer en Él y sin aceptar su doctrina.

¿Qué diferencia hay entre ser buena persona y ser buen cristiano? Entendemos por buena persona aquella que no hace mal a nadie y echa una mano a quien lo necesita. Hoy es muy frecuente oír frases como ésta: Fulano no va a misa, pero es mejor que muchos de los que van todos los días a misa. La conclusión parece ser que no hace falta ir a misa para ser bueno, y tienen razón los que así piensan, porque esto es algo comprobado por la práctica diaria.

Entonces ¿para qué sirve ir a misa? Los cristianos creemos que existe Dios, y que tenemos la obligación de ser buenos con Él, igual que tenemos la obligación de ser buenos con los hombres, no porque Dios lo necesite, sino por deber de correspondencia al amor que Él nos ha demostrado. Creemos en ese Jesucristo que se dejó crucificar para enseñarnos cómo tenemos que vivir para conseguir la felicidad, y nos sentimos obligados hacía Él. En su doctrina está como primer mandamiento el de amar a Dios sobre todas las cosas. El amor al prójimo es casi tan importante como el primero, pero queda después del primero. Ese “amar al prójimo” no nos obliga solo a hacer el bien y echarle una mano, nos pide que amemos a todos, incluso a los enemigos.. Yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los os difamen. Y lo que queráis que os hagan los hombres hacedlo vosotros igualmente (Lc 6-27,31). Vemos aquí que ser buen cristiano es mucho más que ser una buena persona; nos obliga a ser buenos con los demás, sí, pero incluyendo el ser también buenos con Dios, y hasta con nuestros enemigos. Amar es querer hacer feliz al amado, y eso es mucho más que ser bueno con él. Se puede ser buena persona e ignorar a Dios, pero no se puede amar a Dios y no ser bueno con los demás. Amar a Dios nos obliga a cumplir sus preceptos, y para poderlos cumplir tenemos que conocerlos, y no los conoceremos si no frecuentamos los lugares donde se enseñan. Para eso vamos a misa, para formarnos en la fe y para cumplir con ese Dios en el que creemos y demostrarle nuestro agradecimiento por lo mucho que Él hace por nosotros.

Hay muchos que frecuentan las iglesias y que creen erróneamente que su salvación depende de ellos mismos, de sus rezos y de sus limosnas, y se limitan a hacer eso de forma rutinaria. Haciendo eso también se puede ser buena persona, pero no buen cristiano. El testimonio del cristiano hoy no puede limitarse a ir a misa, a practicar sus rezos y a vivir su fe enmarcada en una rutina sin saber dar una explicación clara de por qué hace eso.



¿A QUIÉN PUEDE INTERESAR VIDA ASCENDENTE?

BOLETÍN NUM. 90 CURSO 2007/2008

Puede que seas de los que piensan que Vida Ascendente sólo interesa a esas viejecitas que, bastón en mano, con la cara arrugada y el andar vacilante, acuden muy peripuestas y cargadas de perfume a oír su misa diaria. ¡Línea! Si eres de los que piensan así casi aciertas, pero no llegarás a cantar bingo, porque ahí faltan bolas. A esas viejecitas, y a otras que van menos a misa y no son tan viejecitas, y aún a quienes no van nunca a misa, o pocas veces, a todos nos interesa nuestro futuro eterno, y así como el hombre previsor se esfuerza por labrarse su futuro en este mundo, así los mayores previsores debemos trabajar para labrarnos también nuestro próximo futuro, que tenemos la seguridad no está muy lejano, y además es eterno. El futuro es de los jóvenes, dicen muchos, y es a los que hay que atender. ¡Y nos olvidan a los viejos! O lo que es peor, los mayores –que nos da miedo llamarnos viejos- nos olvidamos de trabajar por este futuro ya cercano para nosotros engañándonos y empeñándonos en vivir como jóvenes sin pensar en este futuro como si no pensando en él pudiéramos aplazar la muerte indefinidamente.

Vida Ascendente interesa a todas las personas mayores que al jubilarse buscan mantener en forma su cuerpo y su espíritu. Por experiencia sabemos que las satisfacciones que provienen del bien obrar son las que dan más paz a nuestro espíritu, y las que duran más en nuestro inconsciente y en nuestra conciencia, y esta paz que proviene del bien obrar es la mejor medicina para mantener en forma nuestro espíritu y nuestro cuerpo.

En ninguna otra cosa podrá un jubilado emplear mejor tu tiempo libre que en mantener activa tu mente buscando a Dios y disfrutando con su encuentro, ni podrá encontrar mejor medicina para su cuerpo que abriéndose a las relaciones de amistad y ayuda a sus semejantes. En Vida Ascendente encontrarás todo esto, sin que te reste tiempo para tu partida de cartas, para tu gimnasio o para asistir a otros centros culturales.

Juan Pablo II dijo de Vida Ascendente: “Este Movimiento es una fortuna para la Iglesia, para la Sociedad y para los mayores que pertenecen a él.”