TEMA2: CIENTÍFICOS NO CREYENTES: EINSTEIN Y HAWKING
                                Por  Jesús Hdz. Criado 

Una vez más advertimos que este suplemento que se reparte junto con nuestro boletín es independiente de la dirección de Vida Ascendente, y sus opiniones en nada pueden comprometer a dicha dirección. Por voluntad de quien lo escribe va destinado al público en general, sean o no de Vida Ascendente, en atención a las personas mayores que nos siguen y quieren conocer otros puntos de vista diferentes al que se da en nuestros guiones.
En estos temas vamos a hablar primero de los científicos que se declaran ateos y después hablaremos de los que se declaran creyentes. Hay quien piensa que lo mejor es ignorar a los que piensan distinto a nosotros.  Nosotros creemos que la mejor forma de fortalecer nuestra fe es confrontándola con las opiniones de todos.
Ciencia y fe son dos ramas del saber distintas; las dos sobrepasan los límites de nuestra inteligencia. Decía el gran filósofo Karl Popper que la ciencia será siempre una búsqueda, es decir, un ir conociendo nuevos descubrimientos parciales pero que  nunca alcanzaremos la verdad total. En este sentido la religión es igual que la ciencia. Mientras estemos en esta vida nunca alcanzaremos el conocimiento total sobre Dios ni sobre los misterios de nuestra religión. Los científicos que buscan a Dios en la ciencia no lo encontraran, porque Dios no cabe en la ciencia humana, está justo un poco más allá de toda ciencia humana.   

                                  PRINCIPIOS BÁSICOS DE LOS ATEOS   Y DE LOS CREYENTES
Las creencias de los ateos pivotan en torno a estos principios:   No existe Dios, ni alma, ni vida más allá de la muerte. La naturaleza tiene su origen en sí misma, no es creación de Dios. El universo carece de sentido o finalidad global, si bien las vidas humanas individuales pueden ser vividas con sentido. Los diversos rasgos de los seres vivos, también la inteligencia y la conducta humana, pueden ser explicados en último término por el evolucionismo. El hombre no es creación divina. También sostienen que nuestra fe carece de pruebas creíbles sobre las que fundamentar con lógica nuestras creencias. Para nosotros todos estos principios son erróneos porque carecen en absoluto de base científica y lógica para poder sustentarlos.
Nuestras creencias religiosas, a diferencia de las de los ateos, se mueven en torno a un Dios omnipotente, creador de todo cuanto existe, que premia el bien y castiga el mal. Al igual que las creencias ateas tampoco nuestras creencias tienen una demostración científica, pero a diferencia de las ateas nuestras creencias sí tienen un sustento lógico por medio de hechos evidentes y de pruebas testimoniales.  
La creencia en nuestro Dios no nació de las ideas de ningún hombre, nació porque Dios quiso revelarse a los hombres (manifestarse de forma inequívoca). Primero se manifestó a un hombre, (a Abraham) después siguió revelándose a sus descendientes, y más tarde se reveló (mostró su existencia) a todo el pueblo judío. Y desde Abraham hasta hoy este Dios no ha dejado de revelarse a los hombres. Sí, también hoy sigue revelándose a muchos hombres de muchas formas y maneras, y somos muchos los que damos testimonio de estas manifestaciones que para quienes hemos vivido esas experiencias son pruebas inequívocas de su existencia.  No son los curas los que mantienen la fe católica en el mundo, es Dios mismo el que la la fe en los curas y en los no curas. Los curas nos son necesarios para darnos a conocer y mantener la fe, pero la raíz de nuestras creencias está en Dios mismo.
Son falsos los principios ateos cuando dicen que la naturaleza tiene su origen en sí misma. Es universalmente admitido que nadie puede darse el ser a sí mismo. Para poder darse el ser o hacer algo primero tiene que existir.
Es igualmente falso que nuestra fe esté fundada en ideas sin respaldo creíble. Nuestra fe está   fundamentada en hechos que muchas personas han vivido o han presenciado y en los testimonios documentados que estas personas nos han dejado. Muchos niegan la veracidad de estos documentos, pero no son pocos los que habiendo negado su veracidad los han investigado a fondo y se han convertido al cristianismo convencidos de que resulta lógico y creíble todo lo que en ellos se dice.   
REFLEXIÓN: Los principios de los ateos se están extendiendo cada vez más en nuestra sociedad occidental bajo el manto de principios científicos y estos falsos principios parece que nos están comiendo la partida. O nos preparamos los cristianos para darle una respuesta acertada o será su ideología la que prevalezca y barra nuestras creencias.

   ARGUMENTOS DE EINSTEIN PARA NO CREER EN EL DIOS QUE PROPONE LA IGLESIA
Empezaremos haciendo una salvedad respecto a Einstein. Hay muchos que incluyen a este científico entre los creyentes porque dicen que “se consideraba a sí mismo una persona religiosa debido en parte a que creía en el misterio de la creación del universo”. Cuentan que en una reunión social alguien se extrañó de que otro afirmara que Einstein era profundamente religioso, a lo que Einstein le respondió: “Sí, lo soy. Al intentar llegar con nuestros medios limitados a los secretos de la naturaleza, encontramos que tras las relaciones causales discernibles queda algo sutil, intangible e inexplicable. Mi religión es venerar esa fuerza que está más allá de lo que podemos comprender. En ese sentido soy de hecho religioso”, pero dejó bien claro que no aceptaba la literalidad de la Biblia. Al final escribió una carta que decía: ”las leyes de la naturaleza manifiestan la existencia de un espíritu enormemente superior a los hombres frente al cual debemos sentirnos humildes”, pero siempre afirmó que no creía en el Dios personal que propone la Iglesia.   Esta humildad a que alude Einstein en su carta ante el misterio de la creación no la vemos en S. Hawking ni en Dawkins en sus osadas hipótesis de la creación de los universos y del gen egoísta.   
Einstein no creía en un Dios personal, pero admitía que las leyes de la naturaleza manifestaban la existencia de un espíritu enormemente superior a los hombres”, luego de alguna manera estaba admitiendo la existencia de seres superiores al hombre, pero no la existencia de Dios al estilo en que nosotros lo concebimos. Para este genio las leyes que rigen el universo son leyes de la naturaleza y cree que nadie puede suspenderlas porque originarían el caos.  Él siempre mantuvo  que «La principal fuente de los actuales conflictos entre las esferas de la religión y la ciencia se encuentra en [el] concepto de un Dios personal».
El no entender a Dios es la causa de que no pocos hayan abandonado la fe.  Tampoco los creyentes lo entendemos, pero sí entendemos que no podamos entenderlo, como no podemos entender a las personas que nos rebasan en conocimientos. Nosotros, por ejemplo, no entendemos a estos científicos cuando nos hablan de sus especialidades y no tenemos reparos en admitir sus teorías.  Lo mismo nos pasa cuando “habla Dios” por medio de sus milagros. No los entendemos, pero admitimos que esos hechos son ciertos porque vemos o creemos que ocurren. Ya nos lo advirtió Cristo: Dios no piensa ni obra como los hombres.
                      

ARGUMENTOS DE HAWKING PARA NO CREER EN DIOS
¿Quién no sabe hoy que Hawking es el científico moderno más conocido a nivel mundial y que es ateo? El caso de Hawking, como el de Dawkins que veremos en el próximo número, son muy diferentes al de Einstein. Así como éste creía en alguien superior al hombre, Hawking y Dawkins niegan que la creación obedezca a algún ser superior. Para éstos todo es obra de la naturaleza. Lo que no explican nunca es cómo surgió eso que ellos llaman naturaleza. Dan por supuesto que esta y sus leyes (las leyes de la naturaleza) han existido siempre, y partiendo de este supuesto tratan de explicarnos sus hipótesis de la creación de los universos (Hawking)  y del gen egoísta (Dawkin).

Hipótesis de Hawking.  En su libro El Gran Diseño dice que “la física moderna descarta a Dios como creador del universo, tal como en el pasado lo hizo el darwinismo que echó por tierra las ideas de Dios como creador de los seres vivos”, y afirma que “dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo y se creó de la nada. La creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada.” Estas hipótesis de Hawking lanzadas sin estar documentadas científicamente le han valido fuertes críticas por parte de la comunidad científica por sus flagrantes fallos. He aquí algunos de ellos.
Primero. Hoy nadie niega que S. Hawking es una de las mentes más privilegiadas de nuestro tiempo, pero esto no quita para que algunas veces meta la pata como todo el mundo. Dice que hay evidencias científicas que niegan la posibilidad de que Dios creara el universo, pero sus colegas no ven tales evidencias y ponen en duda sus teorías por hallar en ellas importantes contradicciones. Una de ellas es que no explica la propia existencia del universo, sino su evolución. Él da por supuesto que la materia se habría creado de la nada con intervención de las leyes físicas, principalmente con la intervención de la ley de la gravedad. Ni es cierto que pueda surgir algo de la nada ni tiene sentido que exista una ley que describa el comportamiento de la materia antes de que exista la materia. Algunos colegas suyos tratan de echarle un capote afirmando que lo que lo que quería decir es que los universos pueden proceder de espacios vacíos. En física un espacio vacío es una cavidad cerrada donde la densidad partícula es muy baja y la presión de aire y otros gases es menor que la atmosférica, pero hay algo en ellos, y puesto que hay algo de ahí sí puede surgir algo, pero no de la nada.
Otro fallo es cuando dice que “combinando la teoría de la relatividad y la teoría cuántica, y partiendo de la idea de que en los agujeros negros hay energía concentrada se le podría imprimir la velocidad adecuada y transformar esa energía en en masa, y debido a la curvatura del tiempo esa masa podría haber dado lugar a nuevos universos. Este, según él, es un proceso producido por las leyes de la física, no por intervención de ningún Dios. Esto daría lugar a que no hace falta ningún Dios eterno para crear un universo. Lo que hay -siempre según él- es un proceso eterno de intercambio energía-masa-energía” Admitir esto es admitir que los universos proceden de un universo ya creado, y que el origen del universo estaría dentro del propio universo, lo cual sería falso pues nada ni nadie puede darse el ser a sí mismo. Sus colegas ven demasiadas contradicciones como para que estas hipótesis puedan ser tomadas en serio. ¿Por qué estos fallos son tan fácilmente aceptados como verdades irrefutables sin estar debidamente contrastados? Son aceptados por la masa social, no por la comunidad científica, y a ello contribuye la novedad de la noticia en los medios de comunicación y el esnobismo humano al querer presumir de ciencia y de persona culta. La física y la religión son dos ramas del saber que siguen metodologías diferentes para buscar la verdad en sus especialidades.
En epistemología hay un principio según el cual una rama científica no debe incursionar en otra basándose en sus propios principios. Esto quiere decir que los principios aplicables a la Física no son aplicables a otras ramas del saber como la religión, la psicología o la filosofía. Hawking en estas afirmaciones sobre Dios y la creación del Universo demostró ignorar los principios elementales de la Filosofía y de la ética y por eso hizo afirmaciones que se salen de su especialidad y resultan poco creíbles.  No obstante, estos fallos evidentes sus afirmaciones han sido aceptadas como ciencia por las masas por aquello de que son hechas por un científico.  Y esto está haciendo mucho daño a la fe de los creyentes porque hoy creer en Dios es de ignorantes y hablar de ciencia es de progres y de persona culta. Defender la ciencia está muy bien, es de personas cultas inteligentes, pero defender el cientificismo (querer hacer pasar por ciencia lo que no lo es) o es de inmorales o de ignorantes.

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