RAZONES PARA CREER EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
                        Jesús Hernández Criado (Capítulo 3)   
El Antiguo Testamento consta de varios libros.   No todas las confesiones cristinas admiten el mismo número de libros canónicos del Antiguo Testamento.  Los católicos tenemos 46 libros, divididos en los siguientes grupos:
Pentateuco (5):  (Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio)
 Históricos (16)
Poéticos y Sapienciales (7)
Profetas mayores (6)
Profetas menores (12)

 En estos libros se cuenta   la historia del pueblo de Israel antes del nacimiento de Cristo y cómo Dios acompañó siempre a este pueblo manifestándose en multitud de ocasiones, tanto a personas individuales como al pueblo en su conjunto.
Interpretación de los libros del Antiguo Testamento
No es fácil la interpretación de los textos de estos libros debido a sus numerosas fuentes, a su antigüedad y a los diversos estilos en que fueron escritos. Para interpretarlos debemos investigar primero el mensaje que intentó transmitir el autor del libro, y luego el estilo literario que usó para transmitir sus ideas, teniendo presentes las condiciones de su tiempo, sus circunstancias y la cultura de su época. Leer la Biblia es fácil, comprenderla e interpretarla correctamente, no tanto. San Pedro en su segunda carta ya nos advierte: "Sépanlo bien: nadie puede interpretar a su gusto una profecía de la Escritura, ya que ninguna profecía proviene de una decisión humana, sino que los hombres de Dios hablaron movidos por el Espíritu Santo". (2 Pe.1,20).
¿Es creíble todo lo que dicen los libros del Antiguo Testamento? 
Es creíble el mensaje que trasmiten, no la literalidad de algunos de sus textos.Lo fundamental de del Antiguo Testamento son los mensajes que quieren transmitir sus autores, no lo que dicen literalmente, y esto dificulta su comprensión. La Iglesia advierte de que se han cometido muchas herejías basándose en su literalidad y en la interpretación errónea de sus textos. Como hemos dicho antes las dificultades para su entendimiento provienen de la antigüedad de sus textos, de la diversidad de las fuentes y por la diversidad de estilos usados por sus autores 
Antigüedad de los textos.
 El libro más antiguo es el Génesis, y tiene su origen en la tradición oral. En aquella época sólo se utilizaba la palabra para transmitir los conocimientos. Se piensa que esto pudo empezar a trasmitirse en los siglos XV o XIV antes de Cristo, esto es, hace más de tres mil años. La cultura y la forma de vida de entonces tiene poco que ver con la cultura de nuestro tiempo La redacción que hoy conocemos se basa en varias fuentes narradas con estilos diferentes.  Esto dificulta su entendimiento.
Los estilos literarios. Dios inspiró a los autores de la Biblia el mensaje que tenían que transmitir, no la forma de decirlo. Por esto cada autor lo expresó con arreglo a los conocimientos y a los estilos de su época. Los estilos más utilizados en los primeros libros son el mítico y el alegórico, porque esto es lo que predominaba en la época en que fueron escritos.
Estilo mítico. Mito es una leyenda o relato de tradición popular, a veces con base histórica y otras solo son producto de la imaginación. El estilo mítico literario trata de explicar de forma que lo entienda la gente hechos que responden preguntas existenciales (¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿por qué estamos aquí?) y ofrecen explicaciones imaginarias que tradicionalmente son aceptadas por el pueblo, y que se transmiten de generación en generación a lo largo de los siglos de manera oral o escrita.
Estilo alegórico.  Alegoría, es una figura literaria o tema artístico que pretende representar una idea valiéndose de formas humanas, animales o de objetos cotidianos. La alegoría pretende dar una imagen a lo que no tiene imagen para que pueda ser mejor entendido el mensaje por la generalidad de las gentes. Así, una mujer ciega con una balanza, es alegoría de la justicia, pero la justicia, evidentemente, ni es una mujer ni es ciega. Por su carácter evocador se ha empleado mucho como recurso en temas religiosos y profanos. Fue muy usada desde la antigüedad
¿Qué se puede creer del mito y de la alegoría? Se puede creer el mensaje que quieren transmitir, no la literalidad de los textos. Cuando el Génesis dice que Dios creó el mundo en seis días, el mensaje es que Dios creó el mundo, y eso es lo que se puede creer; el cómo lo creó eso nadie los sabe, y para suplir eso el autor relata cómo pudo ser según su imaginación. Cuando dice que el hombre fue creado en el paraíso en un estado natural más perfecto que el que tenemos ahora, y que luego fue expulsado de él por comer la manzana, el mensaje es que Dios creo al hombre en un estado natural mejor que el que tenemos ahora, y que el hombre perdió ese estado por desobedecer a Dios. El autor del texto dice que por comer una manzana engañados por la serpiente que le hizo creer que comiéndola serían iguales a Dios. Si fue una manzana o un melón no hace al caso, lo importante del mensaje es que Dios los castigó severamente por desobedecerle, no sin antes advertirle que si lo desobedecían morirían. Dios no castiga a traición, avisa antes, pero siempre hace lo que dice.  
Diversidad de autores y de fuentes en la creación de los libros bíblicos
El Libro del Génesis no menciona a ningún autor. Muchos estudios académicos están de acuerdo en que tiene varias fuentes provenientes de autores diversos. Durante mucho tiempo a se tuvo la creencia, según la tradición, de que su autor fue Moisés, pero en el siglo XX los estudios académicos sobre los orígenes del génesis estuvieron dominados por la llamada “hipótesis documentaria” formulada por Julius Wellhausen a finales del siglo XIX. Este autor cita cuatro fuentes para los seis primeros libros de la Biblia: La fuente Yahvista, (fuente J), que usa el nombre de Yahveh para designar a Dios, sería la más antigua, procedente del reino del Sur, y sería de los siglos X-IX antes de Cristo. La fuente Elohista (fuente E (de Eloim ) habría sido redactada en reino del Norte en siglo IX a.C. La fuente Deuteronomista  (fuente D) que sería del siglo VI, y finalmente la fuente P, Fuente  Sacerdotal que se habría escrito inmediatamente después del destierro entre los siglos VI y V a.C.
Todos estos textos fueron compuestos de manera independiente entre el 950 y el 500 a. C. y sufrieron numerosos procesos de redacción, culminando en su forma actual alrededor del 450 a. C. (Obsérvese que según estos datos la redacción duró alrededor de mil años. ¡Mil años haciendo investigaciones para dar por buena su redacción actual!. Esto nos indica lo estudiados que han sido estos libros, tanto por los autores cristianos para asegurarse de la veracidad de lo que dicen como por los enemigos de para atacarlos.   
¿Qué mensaje quieren transmitir estos libros?
Resumiendo, podríamos señalar los siguientes:
a) Que Dios existe, que es el creador del universo, que premia el bien y castiga el mal, y que Dios enviará el Mesías según la promesa hecha a Moisés.
b) Que este Dios es también el creador del hombre y la mujer, y por ser creaturas suyas estamos sujetos a ÉL.
c)  En el Éxodo (34:5 a 34:7) nos revela cómo es Dios: cuando: “El Señor, el Señor (es) Dios clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor y fidelidad, que mantiene su amor hasta mil generaciones después, y que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado; pero que no deja sin castigo al culpable, sino que castiga la maldad de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y la cuarta generación”. Este es el Dios que se dio a conocer a Moisés para que nos lo transmitiera a los demás hombres de la tierra., en Él creyeron nuestros antepasados y en Él seguimos creyendo los cristianos de hoy
d) En el Antiguo Testamento tenemos también las profecías que hemos visto cumplidas. Miqueas anunció el lugar de nacimiento del Señor: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad" (Mi. 5:2).
Malaquías profetizó a alguien que prepararía el camino del Hijo de Dios: “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. (Esto se cumplió con la llegada de Juan Bautista) " (Mal. 3:1). El que prepararía el camino es Juan, el Bautista (Mt. 11:10).
Zacarías describió la entrada del Señor en Jerusalén: “Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna" (Zac. 9:9).
Isaías profetizó: “Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. (Isaías 35:5 Año 700 a.C)

Hasta 70 profecías sobre la venida de Cristo se cuentan en el Antiguo Testamento, y todas ellas se han se han visto cumplidas en Jesucristo.

Pruebas de la veracidad de lo que dice el Antiguo Testamento  
Durante siglos la veracidad de las Escrituras se fundamentó en que estos libros habían sido inspirados por Dios, y Dios ni puede engañarse ni engañarnos, y a su vez la existencia de Dios se fundamentó en lo que dicen las Escrituras.  Más tarde, en el siglo de las luces (siglo XVIII, el de la Ilustración y de la razón) los intelectuales desecharon éstos fundamentos diciendo que no son válidos para demostrar la existencia de Dios ni la inspiración de las Escrituras, porque lo definido no puede entrar en la definición. No podemos intentar probar que Dios existe porque lo dicen las Escrituras, y luego decir que las Escrituras dicen verdad porque están inspiradas por Dios. Primero habrá que probar que Dios existe y luego ya podemos creer que las Escrituras son verdaderas porque Dios las ha inspirado, o probar primero por otros medios que las Escrituras dicen verdad, y conseguido esto ya podríamos decir que Dios existe porque las Escrituras lo dicen así.
Esta nueva reflexión llevó a los intelectuales creyentes a buscar otras fuentes para demostrar la veracidad de los textos del Antiguo Testamento, y al no haber muchos documentos escritos para confrontar unos con otros se ha recurrido a la Arqueología como la herramienta básica más adecuada para hacer estas confrontaciones.
¿Cuál es el resultado de estas confrontaciones entre los textos de A.T. y la Arqueología
Estas pruebas dieron comienzo en la primera mitad del siglo XX, y se observa que en muchos casos la Arqueología corrobora lo que dicen los textos sagrados, pero hay otros casos en los que existen diferencias, como ocurre con la ciudad de Jericó. Según la Biblia la ciudad cayó en la primera mitad del siglo XV a.C. Dice también la Biblia  que después de la conquista Jericó fue quemada completamente y luego quedó deshabitada por centenares de años. (Josué 6:1-26; 1 Reyes 16:34.)
Antes de la II Guerra Mundial, el profesor John Garstang excavó donde estaba Jericó y descubrió que parecía que los muros habían caído como por un terremoto, (la Biblia dice que por el toque de trompetas). Garstang supuso que esto había ocurrido alrededor del 1400 a. C., una fecha que no dista mucho de la fecha dada por la Biblia. Mediciones hechas más tarde por otros arqueólogos rectificaron a Gasrtang y datan la destrucción de Jericó en siglo XVI a. C, es decir, un siglo antes de existir Josué.
¿Significa esto que la Biblia está equivocada? No precisamente. Lo que pasa, según los arqueólogos, es que las dataciones arqueológicas todavía no son muy fiables cuando se trata de lugares muy afectado por la erosión.

Pero independientemente de las comprobaciones científicas que puedan hacerse, nuestros antecesores en la fe no creyeron en el Dios de Abraham por argumentos científicos o filosóficos, ni su fe es fruto de la imaginación de ningún hombre. Creyeron en ese Dios porque fueron muchos, durante muchos siglos, los que vieron que se cumplía todo lo que Dios le anunciaba que iba a suceder. Es decir, creyeron por lo que vieron. Este es el Dios en el que creemos también los cristianos de hoy.   Es un Dios real, un Dios que actúa, No lo comprendemos por la diferencia que hay entre sus conocimientos y los nuestros, como no lo comprendieron nuestros antecesores en la fe. Pero estamos seguros de su existencia porque hoy como ayer sigue actuando, sigue haciendo “milagros”, eso que hoy los ateos prefieren llamar hechos extraordinarios. Basta querer interesarse por saber dónde, cuándo y cómo se producen estos hechos para tener conocimiento de su existencia. Hay abundante información sobre estos hechos, aunque no aparecen en muchos medios de información porque hoy está mal visto creer o hablar de estas cosas.

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