DE DONDE VENIMOS,  DÓNDE  ESTAMOS,  Y    
                                         ADÓNDE VAMOS

Vida Ascendente es un Movimiento relativamente joven  si  miramos  a su existencia, aunque maduro si  nos fijamos en sus miembros.
De dónde venimos. Vida Ascendente se fundó en Francia por los años 1960, y a España  llegó  unos  20 años más tarde Su finalidad era, y es, ayudar a los mayores a conservar su fe y a seguir practicando la doctrina del Evangelio mediante la espiritualidad, el apostolado y la amistad. Cuando se creó el Movimiento en España los mayores éramos, en su inmensa mayoría, católicos practicantes, y este Movimiento era ideal para los jubilados de entonces.
Donde estamos hoy. La sociedad de hoy es completamente distinta a la de aquellos años en que se fundó Vida Ascendente. Hoy la mayoría  de los que están llegando a la jubilación no practican religión, no van a la Iglesia y se despreocupa por completo de todo lo religioso. No son ateos ni creyentes, simplemente pasan de todo lo que sea religión. Estos son los que están  llegando a lo que llamamos tercera edad, y  estos son los que podrían nutrir las filas de un Movimiento como éste.
Estos  nuevos mayores  no buscan un movimiento para mantener su fe, por ya la han perdido (si es que alguna vez la tuvieron), ni tampoco quieren un movimiento para practicar la religión, porque han decidido vivir al margen de ella.  A ellos les parece que Vida Ascendente es movimiento obsoleto que solo trata de religión y la religión no  les preocupa.  Lo que la Iglesia necesita hoy son movimientos con  laicos bien formados que le ayuden a combatir las ideas laicistas ampliamente difundidas en los medios de comunicación, y este cientificismo progresista que ni es ciencia ni es progreso, dos cuestiones que a mi modo de ver son las que están dejando vacías nuestras iglesias. Hoy necesitamos un Movimiento que sea capaz de volver a convencer a la gente con el ejemplo y la palabra (las dos cosas) de que Dios existe, de que la doctrina de Cristo es verdadera y de que Dios castiga a quienes voluntariamente se apartan de ella. Téngase en cuenta, además, que, a diferencia de hace unos años,  hoy se llega a  la tercera edad conservando plenamente la vitalidad y el interés por ampliar los cocimientos que se tienen. O bien Vida Ascendente se centra en la cuarta o quinta edad dejando sin atender a una gran masa de mayores o todo parece aconsejar la necesidad  de un cambio profundo en nuestra forma de actuar si queremos dar respuesta a lo  que  de verdad  necesitan los mayores de este tiempo en nuestro país.

Hacia donde deberemos ir. Esto toca decidirlo a quienes tienen competencias para hacerlo.  Ya hemos apuntado en el artículo anterior que nuestro Consiliario General decía a los Consiliarios diocesanos que “tenemos que asumir que dejamos una etapa, que no hay vuelta atrás, que no podemos quedar anclados en el pasado, que tenemos que seguir avanzando, aunque este cambio nos sea incomodo por nuestra edad. En la Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana (Lineamenta) nos dice el Papa Francisco cómo tenemos que abordar este cambio: “La nueva evangelización no es reduplicación de la primera, sino que consiste en el coraje de atreverse a transitar por nuevos senderos frente a las nuevas condiciones en las cuales la Iglesia está llamada a anunciar el Evangelio”.
No ignoramos las dificultades que implica un cambio así cuando se trata de personas mayores. Pero ya sabemos lo que dice la sabiduría popular: Renovarse o morir. Y esto no es sólo un dicho, es una realidad.  Vida Ascendente es un Movimiento que tiene las mejores condiciones para afrontar este cambio y prestar un gran servicio a la Iglesia y a la sociedad. Cuenta con una buena organización estructurada en pequeños grupos bien cohesionados a través de la jerarquía eclesiástica, con miembros adultos con experiencia de la vida, y con tiempo sobrado para dedicarlo a esta tarea. Tal vez NOS FALTE CORAJE  para abordar el cambio Y un poquito más de apoyo por parte de algunos de la jerarquía de la Iglesia. Sinceramente yo creo que Vida Ascendente, debidamente orientada, podría hacer mucho por esa masa de mayores que hoy están alejados  de la Iglesia, y por eso animo a todos los que tengan ganas de hacer apostolado entre los mayores que se integren en nuestros grupos para trabajar juntos por un mundo más humano donde los mayores podamos sentirnos satisfechos con lo que hacemos. Vida Ascendente ofrece a los jubilados trabajar por este ideal, y esta es una buena forma de dar valor al mucho tiempo libre que tenemos  al llegar a esta edad.    

Jesús Hernández Criado

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