DUDAS SOBRE LA FE

Es natural que el hombre tenga dudas sobre las creencias religiosas. Hay  razones para dudar de la existencia de Dios, de la existencia de otra vida después de esta, y de la justicia divina. Nadie lo hemos visto, no conocemos a nadie que haya estado en esa otra vida, y vemos que nuestro mundo está lleno de injusticias. Esta es una realidad que no podemos negar. Pero también hay otra realidad que tampoco puede negarse, y  es que este Dios en el que creemos lleva más de cuatro mil años manifestándose a los hombres de diversos modos y maneras, y en multitud de lugares, y no puede negarse la existencia de alguien que se manifiesta haciendo cosas que ni los hombres ni la naturaleza pueden hacer. Se manifestó a Abraham y a sus descendientes; lo hizo a Moisés y a todo el pueblo de Israel, haciendo en su presencia  cosas que los hombres no pueden hacer, y sigue manifestándose hoy a muchos hombres y en distintos lugares de la Tierra. Es un Dios que no sólo se manifiesta a los santos y a los creyentes, también ha hecho milagros ante ateos como Alexis Carrel, André Frossard, Paul Claudel y otros muchos. Y por si  fuera poco, tenemos a Cristo que  vivió predicando y haciendo milagros en toda Palestina, murió crucificado en Jerusalén  y resucitó de entre los muertos. Imposible explicar todas estas cosas  sin la existencia de “Alguien” superior a los hombres.
Si Cristo resucitó con una naturaleza distinta a la que tenía antes de morir quedaría probado que hay una naturaleza humana que trasciende a la muerte. Cuesta creer que un muerto pueda resucitar, porque esto está fuera del alcance de nuestros conocimientos. Tampoco los apóstoles creyeron que Cristo había resucitado  hasta que lo vieron y hablaron con él: Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella –María Magdalena- no creyeron" (Mc 16,9-10). “Después de esto, se apareció bajo otra figura a dos de ellos cuando iban de camino a una aldea. Ellos se volvieron a comunicárselo a los demás; pero tampoco creyeron a éstos “. San Juan Evangelista narra como todos los apóstoles le decían a Tomás que Cristo había resucitado, pero él no los creyó hasta que no lo vio personalmente.  Entendemos que un niño acepte sin comprender lo que dicen y hacen los mayores porque estos tienen más conocimientos,  pero luego nosotros, que somos ignorantes comparados con Dios, nos resistimos a aceptar lo que nos dice  por boca de su Hijo y sus ministros, porque no lo entendemos. ¿Podría ser Dios alguien que no fuera más inteligente y más poderoso que los hombres?  ¿Y si es más inteligente que nosotros ¿cómo podremos comprenderlo?
Nuestro problema para creer en Dios es que nos habla  por boca de los hombres: los profetas, Cristo hecho hombre, las Escrituras…  Nosotros queremos que nos dé a nosotros pruebas de su existencia, y Dios, que ya pruebas de su existencia de múltiples maneras, nos dice por boca de Cristo en la parábola del pobre Lázaro  que si no escuchamos a Moisés y a los profetas, tampoco nos  convenceremos aunque un muerto resucite. Él resucitó y muchos no le creen.
¿Hay razones fundadas para creer que Cristo resucitó? Yo creo que sí.  Casi todos los apóstoles que  convivieron con Él dieron la vida en el martirio  por defender esta verdad. ¿Se arriesgarían a sufrir el martirio por una mentira? ¿Qué ganaban con defender al Maestro si con ello perdían la vida?  Sin lugar a duda ellos creían en esa otra vida que vieron en Cristo resucitado, y ese era el premio que  esperaban después del martirio. Por eso lo soportaron. Por otra parte el hecho de que durante milenios haya muchos que han  intentado probar que son erróneas las Escritura sin que nadie lo haya conseguido de forma convincente, hace pensar que es porque son verdaderas. Así lo vienen creyendo durante siglos miles de millones de personas que se han preocupado por buscar la verdad.  Muchas de  las objeciones que hoy ponen quienes niegan su credibilidad son fácilmente desmontables a la luz de  la documentación que hoy se conoce. Pero, claro, hay que conocer esa documentación para poder usarla. 
Dudar es normal, pero no debe serlo quedarse con las dudas, porque esto conduce primero a la indiferencia y después al abandono de la fe. Tenemos que buscar siempre la verdad, porque vale más vivir buscando la verdad que morir en el error.   

    Jesús Hernández Criado  

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