LA MEMORIA

Siendo la memoria una de las principales preocupaciones de los mayores, por aquello de que su pérdida nos lleva a la más absoluta dependencia de otros, nos ha parecido oportuno abordar el tema  desde distintos puntos de vista para deshacer mitos e intentar esclarecer las ideas. Y nada mejor, pensamos, que empezar por explicar un poco su estructura y su funcionamiento. Para ello tomamos las ideas que siguen del libro titulado DESARROLLO ADULTO Y ENVEJECIMIENTO, del Catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación Don José Luis Vega y de la Profesora Belén Bueno, ambos de la Facultad de Psicología de Salamanca.

Memoria sensorial Con esta memoria apenas percibimos los hechos por falta de atención; debido a eso su huella es muy efímera y desaparece; es la que se tiene en cuenta para la propaganda subliminal. Se puede decir que se deteriora poco con la edad.
Memoria a corto plazo También dura muy poco la información en este tipo de memoria (alrededor de unos quince segundos) pero es muy importante lo que hacemos en ese corto tiempo.
Cuando la información está en esta memoria, seleccionamos aquello que queremos recordar y desechamos aquello que a primera vista no nos parece útil. Tiene una capacidad limitada, entre cinco y nueve elementos a la vez. Esta memoria se llama también primaria o principal, porque es la que nos va a permitir recordar mejor o peor todo aquello que pasa por nuestra cabeza. La información pasa enseguida a la memoria a largo plazo y desaparece de la memoria a corto. Este tipo de memoria suele deteriorarse con la edad, porque los mayores somos menos sensibles a lo que pasa a nuestro alrededor y tardamos más en prestar atención a las cosas, y eso hace que se nos graben peor en la memoria. Eso se nota en las pruebas que hacen los expertos.

Memoria a largo plazo o secundaria Tiene gran capacidad para almacenar recuerdos, y es muy estable. Es donde guardamos la información con la que trabajamos normalmente. Cuando la memoria a corto plazo ha procesado la información la traspasa a este "almacén" y es aquí a donde vamos a buscarla cuando queremos recordar algo. También esta memoria se deteriora con la edad, pudiendo situarse el deterioro tanto en la parte física por donde transcurre la información (sistema nervioso) como en el "almacén" donde se guardan los datos (parte del cerebro que los almacena).

Memoria a muy largo plazo. Aún podríamos hablar de otro tipo de memoria, la memoria a muy largo plazo donde conservamos los recuerdos lejanos en el tiempo. Esta memoria tiene capacidad prácticamente ilimitada y no parece que se pierda más en los mayores que en los jóvenes. Se dice que los mayores con el paso del tiempo recuerdan mejor que los jóvenes las cosas vividas en su juventud. Las prácticas de laboratorio no parecen confirmar esta tesis. Lo que parece demostrado es que los mayores cuando contamos nuestros recuerdos de la juventud los adornamos con hechos que no ocurrieron, pero que nosotros al evocar el recuerdo creemos que aquello sucedió como lo estamos contando.

Otros tipos de memoria. Según la intervención del sistema sensorial que intervenga en la captación del suceso puede ser la memoria: visual, auditiva, gustativa olfativa y táctil. La memoria se refuerza tanto más cuantos más sean los elementos que se asocian al recuerdo.

PROCESO DE LA INFORMACIÓN EN LA MEMORIA
 
El proceso de la información en nuestro cerebro podríamos equiparlo al de un ordenador: Hay una entrada de datos, una evaluación y clasificación de los mismos, un almacenamiento y una recuperación cuando queremos utilizarlos.
El resumen del proceso de la información podría ser éste: La información percibida a través de los sentidos llega al cerebro por medio del sistema nervioso; en el cerebro (memoria primaria) se codifica -se identifica- y se procesa, desechando la que no consideremos válida, y pasando a la memoria secundaria la que consideremos de interés. Mas tarde cuando queramos recordar algo haremos un proceso inverso: Iremos a la memoria secundaria y evocaremos el recuerdo hasta hacerlo presente en nuestra mente y una vez presente utilizaremos los datos para tomar la decisión deseada.
Quizá la parte más importante del proceso de información sea el dela percepción, codificación, y clasificación, porque si ese proceso lo hacemos bien, luego el recuerdo será mucho más fácil
Veámoslo con un ejemplo práctico. Supongamos que estamos trabajando y nos dan tres lápices de distintos colores y que nosotros, sin dejar nuestro trabajo, los cogemos y os metemos en el cajón: Cuando al día siguiente nos pregunten que de qué color eran esos lápices, seguro que tendremos dificultad para recordarlo. ¿Mala memoria? No. Falta de atención al guardar los lápices. Pero si antes de guardarlos hubiéramos escrito algo con cada uno de ellos es seguro que al día siguiente recordásemos perfectamente los tres colores. ¿Por qué? ¿Porque hemos aumentado la capacidad de memoria? No, porque hemos reforzado la entrada de información uniendo varios sucesos(vista, escritura, tacto del lápiz, etc) al objeto a recordar. Asociando el recuerdo de los datos a otros sucesos nos permitirá recordarlos mejor.
Con frecuencia decimos que tenemos mala memoria y lo que en realidad está fallando es nuestra falta de atención. Esto es lo que trataremos de aclarar en el siguiente artículo que se refiere a los olvidos.

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