RAZONES PARA CREER EN EL NUEVO TESTAMENTO
                            Jesús Hernández Criado
El Nuevo Testamento está formado principalmente por los 27 documentos siguientes:
Evangelios …………………………..   4
Hechos de los Apóstoles… ………    1
Epístolas de San Pablo ……. ……  14
Epístolas católicas ………………      7
Apocalipsis…………………………    1

¿Es creíble lo que dicen estos textos?
Si después de haber analizado los textos del Antiguo Testamento en el capítulo anterior hemos llegado a la conclusión de que es lógico creer que Dios existe porque se ha manifestado muchas veces a muchos hombres,  también puede creerse que de la misma forma  que se ha manifestado a otros ha inspirañandole sombres sobre lo que debían hacer (a Abraham que saliera de su tierra, a Moises en su paso por el desierto, etc) también  que puede haber influido en los autores de los textos sagrados inspirándoles al escribir sus textos.
Yo creo en la Inspiracion divina y en la revelación, pero no es mi intención ahora  tratar aquí de lo que pudiéramos llamar la fe mística o metafísica, esa que por principio escapa a toda posibilidad de ser demostrada por métodos científicos, no porque no exista sino porque está en una realidad  inaccesibles a nuestro limitado entendimiento humano.
Lo que pretendemos ahora, como venimos haciéndolo en artículos anteriores, es aportar   otras razones lógicas al alcance de nuestro entendimento por las que se pueda creer que los textos del Nuevo Testamento son, cuando menos, tan creíbles cómo pueda serlo cualquier otro documento a los que le damos credibilidad en la vida social. Esta credibilidad viene dada por los comportamientos de los autores de los textos, por los conocimientos que esas personas tienen sobre el tema,  y por la intencionalidad de lo que hacen, que nos es para provecho propio (tuvieron que soportar persecuciones y hasta el martirio por ello) sino que lo hacen con la intención de que todoslos hombres podamos benefiarnos de esos conocimientos que ellos han adquiridos por las vivencias que han tenido y que creen que enriquecen la vida del hombre.  
Han sido muchos, muchíiiisimos, los que han estado y están interesados en  descubrir si éstos textos son creíbles o no, unos para atacar a la Iglesia, y otros por propio interés de conocer la verdad para aceptarla o rechazarla. Aunque algunos dicen que son inventos o  amaños de la Iglesia, ninguno, que yo sepa, ha podido aportar pruebas creíbles de que sea así. Todos los documentos  que conforman el Nuevo Testamento han sido analizados desde el punto de vista interno y externo para comprobar si es cierto o no lo que dicen. Desde el punto de vista interno se analiza si lo que dicen está de acuerdo con lo que quiso decir Cristo según los testimonios de quienes más convivieron con él, y desde el punto de vista externo se estudia si lo que dicen concuerda con la historia de la época, con la geografía del lugar donde los hechos ocurrieron y con la cultura de su tiempo. Hechos estos estudios se llega a la conclusión de que hay razones lógicas para creer que lo que dicen es verdad porque en líneas generales concuerda con la realidad conocida por otros medios.
¿Hay errores en los Evangelios?
Sí, los hay, unos producidos al hacer las copias manuales que se hacían en sus primeros tiempos, otros debidos a la traducción de unos idiomas a otros,  y otros (muy pocos) que son debidos a inexactitudes respecto a los   lugares que describen. En el Evangelio de Lucas, por ejemplo, hay algun error geográfico, cosa admisible porque él no vivió en Palestina y describe hechos sucedidos allí que conoce por referencias directas de quienes presenciaron esos hechos. Ninguno de los errores encontrados quita credibilidad al conjunto de la obra.
Proceso seguido para la confección de los textos evangélicos
Inmediatamente después de recibir los apóstoles el Espíritu Santo comenzaron a anunciar que Cristo había resucitado.(Véase el primer discurso de Pedro en  Hechos  2, 14). Como las autoridades de Jerusalén prohibieron a los apóstoles hablar de estas    cosas en Jerusalén, éstos tuvieron que dispersarse, y allí a donde iban formaban comunidades cristianas. Cada  apóstol contaba lo que había vivido con Cristo.  Todos anunciaban los mismos hechos, pero cada uno los contaba según sus propias vivencias, y procurando emplear un lenguaje asequible a la cultura y a las costumbres de la comunidad que fundaba.  Con el paso del tiempo lo que venía contándose con la palabra se empezó a recoger en diversos escritos, y así  la Iglesia se encontró con multitud de escritos sobre la vida de las primeras comunidades cristianas. Estos escritos venían a coincidir en lo fundamental pero al proceder de diversas comunidades había diferencias en los detalles.
El objetivo de estos escritos no era enseñar teología, ni verdades científicas, ni narrar la historia de la vida de Cristo, sino narrar sus enseñanzas para que éstas perduraran entre nosotros. Los hechos que cuentan son reales, no son inventados, pero algunos detalles sobre cómo sucedieron no se ajustan a la realidad porque  proceden de las intercalaciones hechas en las comunidades para el mejor entendendimiento de sus gentes. Estos escritos fueron utilizados por los evangelistas como una de sus fuentes para escribir su evangelio, pero además  hacían otras indagaciones cerca de los que habían vivido con Cristo para ajustarse lo más  posible a la verdad. 
Tambien los evangelistas tenían en cuenta la cultura de la  comunidad a la que iban dirigidos sus escritos. Así los Evangelios dirigidos a una comunidad judía hacen hincapié en las Escrituras, porque los  judíos eran conocedores de éstas,  mientras que en los evangelios dirigidos a comunidades  paganas se centran mas en otras cuestiones. Esto  no quiere decir que se enseñen cosas distintas según fuera la comunidad; en todas se enseñaba  la misma doctrina de Cristo, pero con las variaciones en la forma de contarlo, no en el fondo de lo que enseñaba.
El autor del primer evangelio es Marcos. Este evangelista  transmite las enseñanzas recibidas de San Pedro, y su evangelio fue escrito hacia el año 64 despues de Cristo. Es como un gran relato de la pasión con amplia introducción biográfica donde a partir del bautismo de Jesús en el Jordán, se cuentan milagros, debates y diálogos a la usanza de las escuelas rabínicas; también recoge tradiciones apocalípticas Su interés catequético se centra en presentar a Jesucristo como el Mesías anunciado en el Antiguo Testamento. Obsérvese que todo esto lo cuenta Marcos allí  donde se han vivido estos hechos, y lo hace cuando todavía hay muchas personas que son testigos de los hechos,  y éstas no lo acusan de mentiroso. Mateo y Lucas, dependientes del texto de Marcos y con nuevas fuentes, redactan sus evangelios hacia el año 80.
¿Pueden considerarse históricos los evangelios?
Sí, teniendo en cuenta que estos escritos  no tienen por objeto contar la historia de Cristo sino  sus enseñanzas. Es cierto que sus autores no son neutrales; escriben  con la intención explícita  de que la gente crea en las enseñanzas del crucificado. Pero nadie ha podido demostrar que haya engaño en lo que cuentan y sí esta demostrado que hay verdad en los hechos que describen. 
En el evangelio de Lucas tenemos la prueba del interés que ponían los evangelistas en contar la verdad. Empieza asi: “Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribir por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido”. Esto demuestra el cuidado esquisito que ponían los evangelistas para que sus textos se ajustaran lo más posible  a la realidad.  Se sabe que Lucas  entrevistó a los Apóstoles y a otras personas que fueron testigos directos de los hechos y se cree que tal vez tomase notas de la Virgen María, la madre de Jesús. Según la tradición la conoció en una visita que le hizo junto con Pablo.
¿Cuántos evangelios se escribieron?
Los documentos que se escribieron en los primeros siglos sobre la vida, obra y milagros de Jesús se cuentan por cientos. Ya hemos dicho que cada comunidad cristiana tenía los suyos propios. Uno de los graves problemas que tuvo la Iglesia primitiva fue el de seleccionar cuáles podían tenerse como ciertos y cuáles eran fruto del fervor o de la fantasía de los primeros cristianos. Después de muchos estudios durante muchos años se aceptaron cuatro documentos como creíbles (los cuatro evangelios que llamamos canónicos), amén del libro de  los Hechos y las cartas apostólicas. Los documentos no aceptados se conocen como documentos apócrifos, que no quiere decir que sea falso todo lo que allí se dice, pero sí que se duda de la credibilidad de algunas de sus partes.
Criterios para la selección de documentos canónicos y apócrifos
Se ha escrito mucho sobre esto con la intención de quitarle credibilidad a los textos. El proceso de formación del canon no estuvo dirigido por nadie, dado que la Iglesia en aquel momento no tenía todavía formadas estructuras "magisteriales" para esto. Tampoco sabemos muy bien los criterios con los que unos libros fueron aceptados y otros rechazados. Se piensa que  se siguieron tres criterios: Conformidad del escrito con la tradición de la Iglesia, que  su autor fuese un apóstol o alguien reconocido como cercano al círculo apostólico, y que  su contenido fuese utilizado en la liturgia por diversas comunidades cristianas, en número suficiente.
Ya desde los primeros tiempos del cristianismo surgieron varias herejías a causa de las malas interpretaciones dadas a la abundante literatura existente y esto obligaría a la Iglesia a orientar a sus fieles sobre el criterio a seguir para distinguir cual era la buena interpretación y cuál podía estar viciada. ¿Por qué  la Iglesia se encargó de dirimir estas cuestiones y no dejó libertad de interpretación?

Magisterio e interpretación de la Revelación
El cuidado  de la fe fue encomendado por Cristo a los apóstoles, y éstos a sus sucesores, que son los Obispos. Por esto la Iglesia Católica se considera la responsable de velar por la recta interpretación de los textos sagrados, y de cuidar de que éstos no sean alterados o mal interpretados. Es a  la  Iglesia en su conjunto a la que Cristo prometió su asistencia hasta el final de los tiempos, y no a personas individuales.
Interpretar correctamente los textos sagrados no es sólo cuestión de buena voluntad, que también, pero además se requiere tener formación sobre cómo hacer la interpretación para no errar en eljuicio.  El Catecismo de la Iglesia Católica señala tres criterios para la interpretación de las Escrituras: Prestar atención al contenido de toda la Escritura y a la unidad de todos sus textos; leer la Escritura en la Tradición viva de toda la Iglesia,  y estar atentos a la cohesión de las verdades de la fe entre  sí  con el proyecto total de la revelación.  No se pueden interpretar párrafos sueltos en desconexión con el contenido global de las Escrituras.
RESUMIENDO: ¿Por qué creo yo en los Evangelios?
Creo que para aceptar plenamente cualquier acto de fe, divina o humana, se requiere que ésta no esté en contradicción abierta con la lógica del conocimiento. Puede estar sobre nuestra razón, pero si creemos que está en contra de ella será difícil que podamos aceptarla. Es lógico y natural que si nuestros razonamientos están de acuerdo con lo que nos propone la fe religiosa esta creencia se verá reforzada y plenamente aceptada.Tal vez sea por esto por lo que Benedicto XVI nos dice en Luz del Mundo que nuestra fe puede y debe ser explicada racionalmente. Yo estoy convencido de que si no  la anunciamos dando razones creíbles será difícil que sea plenamente aceptada en nuestros días. Ya no estamos en el siglo XX cuando el ambiente social nos invitaba a creer en Dios sin otras opciones con las que comparar nuestras creencias. Hoy circulan libremente creencias contrarias a nuestra fe acompañadas de argumentos que invitan  a aceptarlas, y es lógico y natural que la gente opte por aquellas  que considere más creíbles en razón de la argumentación que les presenten  Yo creo en los Evangelios porque la razón me lleva a creer en la inspiración divina después de analizar los textos sagrados, y porque encuentro razones lógicas para creer a quienes han escrito estos textos, tanto por sus conocimientos sobre lo que escriben como por su honorablidad. No conozco pruebas fiables  de que haya falsedad en lo que dicen, y  los fragmentos de los textos originales que se vienen encontrando concuerdan con los textos que tenemos, lo que prueba que no ha habido adulteraciones. Así lo testifica  ciencia que se ha ocupado de analizar estos documentos.  
(Los capítulos anteriores pueden verse en la web catolicosmayoresde60.es)

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