REGLAS DE ORO PARA ORIENTAR BIEN LA CONDUCTA

En Africa:

                -“Solo el cuerpo animado por el amor contiene un alma viva” (Tradición 
               tirukkural, isla de Mauricio)
                -“El mal cometido es una desgracia que pende sobre nuestras cabezas; pero el
               bien que hemos hecho es un tesoro que tenemos”. (Proverbio malgache)
En Oriente:

            -“Recogerás lo que siembres” (Libro sagrado del Zend Avesta. Antigua Persia)
            -“Este es el resumen del  deber: No hagas  a los otros aquello que a ti te hiere”      
             (Udanga-Varga)

En Grecia y Roma:

                -“No habéis de hacer a nadie lo que os irritaría  que os hicieran a vosotros”  
               (Diógenes)
                -“Solamente poseerás las riquezas que hayas dado” (Marcial)

En el Antiguo Testamento:

             -“Lo que no quieras para ti no se lo hagas a tus semejantes: toda la Torah está  
              contenida en este precepto” (Talmud judío Sabat) -

“Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber”
               (Tobías IV)

En el Nuevo Testamento:

                -“Ama al prójimo como a ti mismo” (Mt XIX)
                -“Haz a los otros lo que quieras que te hagan a ti. Esta es la Ley y  los profetas”.
               Mt. VII

 

Se denomina regla de oro o ley de oro porque son fundamento para principios morales. de tipo general. A estas reglas se las considera la base del proceso historico que condujo a los derechos humanos. Impulsores de estas ideas han sido en gran parte las doctrinas religiosa que las introdujeron como normas eticas en sus creencias. Es así que la carta de derechos humanos notiene su origen en la mente de los politicos de ningun partido, sino en los principios éticos de las religiones.

Pueden expresarse en su forma positiva o negativa, asi en el judaismo podemo ver:(lo que es odioso para ti, no se lo hagas al projimo;en el zoroastrismo la naturaleza sólo es buena cuando se no hace a los demás nada que no sea bueno para uno mismo); en confucianismo no impongas a otro lo que no elegirías para ti mismo; en budismo no hieras a los otros de una forma que tú mismo encontrarías hiriente. En la cultura Occidental cristiana las fórmulas más divulgadas son dos frases de Cristo en que cita explícitamente la ley judía antigua: amarás a tu prójimo como a ti mismo... todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas, y en un pasaje más extenso: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen...

Comentario: De Kant a Popper (Fuente: https://es.wikipedia.org)

La filosofía moderna, concretamente el racionalismo, despojó a la regla de oro de su contexto religioso y la convirtió en fundamento de la ética entendida como sistema de principios universales de convivencia que todos los hombres pueden compartir. Especialmente Kant, en su Crítica de la Razón Práctica, le otorga renovado vigor en la primera formulación del imperativo categórico: Actúa de tal modo que puedas igualmente querer que tu máxima de acción se vuelva una ley universal. A través de la poderosa herencia ideológica kantiana, la regla de oro está presente en las tradiciones intelectuales del liberalismo y el iusnaturalismo racionalista, en las obras de Humboldt, Habermas, John Stuart Mill, Karl Popper y Darwwin etc. que pueden considerarse los creadores del pensamiento europeo del siglo XX.
Charles Darwin menciona esta regla con entusiasmo y admiración, como culminación y necesaria consecuencia de los instintos sociales humanos, y Karl Popper la para justificar el ámbito de actuación de un Estado mínimo al enunciar, en La sociedad abierta y sus enemigos, su principio del utilitarismo negativo: el Estado no debe imponer afirmativamente determinadas conductas a los hombres, sino que sólo debe impedir que éstos se causen mal los unos a los otros (es decir, que hagan a los otros lo que no querrían para sí mismos) Propone la siguiente fórmula: : "aspiremos a la mayor cantidad de felicidad para el mayor número", o, más sintéticamente: "aumentemos la felicidad y disminuyamos el dolor"

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