CURIOSIDADES Y ANECDOTAS

PRIMEROS ALUMNOS

Los primeros alumnos, todos mayores de 55 años,  nos matriculamos  con la misma ilusión que lo hace el estudiante que por primera vez accede a una Universidad.. Todos venimos a la Universidad con ganas de aprender cosas nuevas. Quizá alguien se pregunte si a esta edad se pueden tener ganas de estudiar y de aprender cosas. Pues sí. Es evidente que a esta edad, como a cualquier otra, no se sabe todo y se puede seguir disfrutando con lo que se aprende. Cuentan que uno de los siete sabios de Grecia, Solom, decía que él seguía aprendiendo cosas mientras envejecía, y es que mientras se envejece se pueden seguir aprendiendo cosas y disfrutar con ello, séase sabio o simple aspirante a salir de la ignorancia.
Nos decía el profesor de Psicología en el primer curso, el doctor Don Manuel Fernández Pellitero, «que la estimulación cultural continuada es una vacuna contra el deterioro intelectual y la inadaptación social». He ahí otra de las razones por la que los mayores debemos esforzarnos en seguir aprendiendo.

Estos son los datos de los alumnos que formaron la primera promoción de estudiantes de la Universidad de La Experiencia de Castilla y Leon .

 

Concepto Numero %
Por sexos
33 55
Mujeres 33 55
Hombres 27 45
Por edades
   
Entre     55  y 60 años 14 23,3
Entre 61 y 70 38 63,3
Entre 71 y 80 06 10,0
Mas de 80 02 3,4

Por estudios realizados

   
Sin certificado de estudios 05 08,4
Estudios ordinarios 16 26,6
Formacion Profesional 04 06,6
Bachiller Elemental 12 20,0
Baciller Superior 05 08,4
Titulados grado medio 14 23,4
Licenciados 04 06,6
     

 

 ANECDOTAS

1ª  ¡Pero tú escribes estas cosas!


Con frecuencia los Profesores nos mandaban “deberes” para hacer en. Un día una alumna pregunta a la Directora del Programa: «¿ Que te ha dicho el profesor de psicología del trabajo que le entregué?» A lo que ella le contesta que no le había dicho nada de ninguno de los tra-bajos entregados. Unos días más tarde volvió a hacerle la misma pre-gunta,  y entonces la directora un poco mosqueada por su insistencia le preguntó por qué tenía tanto interés en conocer la opinión de ese trabajo, a lo que esta alumna le contestó: «Cuando hice ese trabajo le dije a mi hijo que lo leyera y que me dijera qué le parecía; mi hijo lo leyó y me dijo: es mejor que lo lea mi mujer que entiende más de estas cosas. Cuando lo leyó mi nuera me dijo: ¡pero tú escribes estas cosas!...».
Ahora esperaba la confirmación del profesor de que el trabajo que había realizado era bueno, y de ahí el su interés por conocer su opinión. Esta alumna que nunca había tenido ocasión de demostrar que podía escribir algo  interesante ahora estaba orgullosa de que su hijo y su nuera comprobaran  que era capaz de hacer algo más que fregar cacharros y quitar el polvo de la casa

.
2ª  Carta de los familiares de José Miguel Sánchez


José Miguel era el alumnos mayor de la clase con ochenta y cuatro años bien cumplidos. Maestro Nacional por su  profesión hasta que lo jubilaron, y Maestro en el arte de vivir durante toda su vida por vocación.  nosotros le decía-mos cariñosamente el «decano» por ser el mayor de los alumnos. Murio a mediados del segundo curos, pero dejó un muy grato recuerdo entre todos los que fuimos sus compañeros  por su  sensibilidad humana, por lo bien que refleja el espíritu de los estudiantes mayores de la Universidad de la Expe-riencia, y  por cómo refleja la implicación de los familiares de los alum-nos en esta tarea universitaria de los mayores,.
Incluimos aquí esta carta de los hijos de alumno para satisfacción y orgullo de quienes  han trabajado por hacer realidad  esta Universidad. Estos -los hijos del alumno- han sabido reflejar mejor que nosotros lo que esta Universidad representa para los mayores que asisten a estas clases.

… Él (Miguel, su padre) siempre nos inculcó el amor al estudio y a las humanidades y se desveló por ayudarnos en nuestros estudios, pero ahora, después de haber gastado parte de su vida como «Maestro Nacional» (como él siempre decía), le tocaba disfrutar a él de esa cultura y de ese saber desinteresado. Y así fue como se matriculó en esa UNIVERSIDAD DE LA EXPERIENCIA, y a partir de ese momento, sus hijos perdimos, ¡con gran satisfacción! esa disponibilidad de nuestro padre. Ahora ya teníamos que contar con sus clases, con sus amables compa­ñeros y compañeras, con sus queridísimos profesores (o Maestros), con sus exámenes, etc
Nunca podremos agradeceros ni expresaros con palabras lo feliz que lo habéis hecho. Siempre que estaba con alguno de nosotros (o de sus hijos políticos a los que quería tanto como a nosotros), nos abrumaba con noticias, datos, o charlas interminables de todo lo relacionado con vosotros. Nos ha cogido nuestros libros, nos ha mareado en busca de información, hemos discutido, etc., pero eso sí: era feliz.
Este año y medio que ha durado su corta etapa de «estudiante madu­ro» ha vivido junto a vosotros una nueva juventud, una nueva ilusión y os ha querido con toda la fuerza de que era capaz, y eso sí, como lo conocíamos bien, os podemos decir que esa fuerza era mucha. Ha habla­do con admiración de todos vosotros, de los profesores y de la Direc­tora del curso, así como de todo lo que rodeaba a «SU UNIVERSI­DAD». Ha llevado con dignidad el «bastón de mando» que le regalasteis y os ha llevado a todos en el corazón, un corazón que, al dividirlo para todos a los que quería y los que tenía alrededor, se le quedó pequeño para él, y al final le falló y nos dejó a todos sumidos en una profunda tristeza.
Sin embargo, estamos contentos de que todo el mundo lo recuerde con cariño y de que permanezca en la mente de todos los que lo han conocido. Os damos las gracias porque vosotros: Directora, Profesores y Alumnos, además de hacerle feliz, le habéis hecho disfrutar de los últi­mos días de su vida, ayudándole a sentirse útil. Por todo ello no os olvi­daremos nunca, lo mismo que nunca olvidaremos lo que ha sido nues­tro padre.
¡MUCHAS GRACIAS!
La carta está firmada por la esposa de José Miguel y sus tres hijos

Otra anécdota curiosa: Una ilusión que él abrigó Joé Miguel , y que no pudo ver cumplida, fue la de ser discípulo de su discípulo. Siendo Maestro tuvo un alumno a quien apre-ciaba mucho. Ese alumno era a la sazón profesor de Psicología de la Uni-versidad Pontificia y estuvo nombrado para darnos clases a los alumnos de la Universidad de la Experiencia, pero un malhadado accidente de trá-fico truncó la vida de este Profesor, y José Miguel no pudo ver realizada su ilusión de ser alumno de su alumno. Nos habríamos encontrado alum no y profesor con los papeles cambiados —decía— y ¡cuánto habríamos gozado con ello! Es que en la Universidad de la Experiencia, por su ati­picidad, pueden darse casos tan peregrinos como éste. Vaya por José Miguel nuestro recuerdo más entrañable. Descanse en paz

JESUS HERNANDEZ CRIADO

Volver a indice de univer. de la exper.

Volver a pagina principal