DEPRESIÓN Y PERDIDA DE MEMORIA

            En qué consiste la depresión.- La depresión es un trastorno afecti­vo que puede tener un comienzo brus­co, aunque generalmente éste es lento y sólo después de varias semanas la persona se da cuenta de que está depri­mida o de que algo extraño le sucede. Puede empezar con irritabilidad o con tristeza, con dolores, con alguna altera­ción orgánica, como mareos,  fatiga o ganas de estar solo o de no levantarse de la cama. Los síntomas son muy variables. Esto puede poner en peligro nuestra salud mental e impidir llevar una vida normal.
Cómo se altera la memoria en la depresión. Las alteraciones de la memoria pue­den estar motivadas por muchas cau­sas pero una  de las más frecuentes e importantes es la depresión y se da con frecuencia en los mayores. Algunas de las razones por las que la depresión afecta la memoria son:
* Los problemas de atención y de alerta propios de la depresión son los primeros responsables del deterioro de la memoria: la información y los sucesos no entran en nuestra mente, por lo que no los podremos recordar más tarde.
* La falta de motivación de los enfermos depresivos reduce su capaci­dad intelectual o cognitiva y también la atención para grabar con nitidez los recuerdos.
* En la depresión la vida mental está lentificada. Todo sucede despacio por lo que la memoria, que necesita un cierto ritmo de trabajo para guardar los recuerdos, no puede cumplir sus fun­ciones.
* También hay un aumento de los recuerdos negativos y desagradables que se producen por la distorsión del pensamiento que tiene lugar en la depre­sión y que predispone a no querer recordar nada de signo positivo
* En la depresión, los errores al recordar son muchas veces de omisión. Esto es debido a una estrategia de res­puesta cautelosa y a la pobreza de expre­sión verbal de los pacientes. Con frecuencia, la pérdida de memoria es el único síntoma de la depresión.
¿Se puede confundir la depresión con la demencia?.-Los depresivos son enfermos que padecen un importante retraimien­to (los técnicos lo llaman «inhibición psicomotora»); están desorientados y apenas son conscientes del día, la hora o el lugar en el que viven; su pensa­miento está enlentecido, tienen escasa expresividad verbal, etc. Todo esto es muy parecido a lo que ocurre en los pacientes con demencia, por lo que a veces es muy difícil distinguir estas depresiones de la verdadera demencia. El tema se complica porque con fre­cuencia hay depresión entre quienes padecen las primeras fases de demen­cia. Muchas veces es la evolución y el tratamiento lo que nos ayuda a diferen­ciarlas.
¿Pueden los tratamientos para la depresión producir problemas de memoria?. Algunos fármacos, como determi­nados antidepresivos y tranquilizantes, pueden producir alteraciones de la memoria. Sin embargo, estas alteracio­nes son leves y desaparecen cuando se suspende el tratamiento. Por otra parte, la alteración de memoria debida a la propia depresión mejora con el trata­miento psicofarmacológico, cosa que no ocurre cuando se trata de alzheimer.
Recomendaciones para prevenir la depresión.    Estas recomendaciones no son úni­camente para prevenir la depresión, sino también para mejorar el equilibrio personal y la salud mental.
* Conocernos a nosotros mismos. Saber qué tipo de personalidad tenemos, conocer los rasgos positivos y los negativos de esa personalidad, y saber cómo reaccionamos ante los diversos problemas. Conocido esto podemos planificar y dirigir nuestra vida para prevenir alteraciones como la depresión.
* Estar preparado ante los suce­sos desagradables de la vida. Antes o después todos tenemos que enfrentarnos a este tipo de sucesos. Nuestra vida no puede centrarse o depender exclusiva­mente de un ser querido, de una ocupa­ción o de una profesión. Es necesario tener varias proyecciones. Hoy día se dice que hay que tener una «red de soporte social», que no es otra cosa que tener familiares o amistades con quien poder distraernos y en quien poder confiar en el caso de que las cosas vengan mal dadas.
* Tratar de modificar o «limar» algunos rasgos de nuestra manera de ser. Aunque seamos mayores, siempre es posible hacer algo en este sentido si tenemos voluntad para ello. Si usted es una persona excesiva­mente estricta, conviene que disminu­ya esa rigidez, que entienda que la vida es para ser feliz, no para que se cum­plan normas o reglas. Si es una persona muy ordenada en todo (puntualidad, limpieza, «cada cosa siempre en su sitio», etc.), debe tratar de evitar ese excesivo «ordenamiento» que terminará complicándole su vida con los demás. Debemos limar los extremos de los rasgos de nuestra personalidad.
* Si es una persona pesimista, escép­tica y que todo lo ve negro, le convie­ne relacionarse con otras que sean más despreocupadas y optimistas.
* Evitar el aislamiento social. Puede parecernos que no necesitamos a los demás, pero se está mejor tenien­do amistades con las que hacer planes, jugar, reír, pasear o hablar. Relacionarnos con los demás es una eficaz vacuna contra la depresión, aunque como en toda vacuna tengamos que soportar alguna de las reacciones adversas que pueda producir.

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