DESCRISTIANIZACION EN ESPAÑA

El 29 de Enero de este año (2017) le decía el Papa Francisco a los asistentes de a la Asamblea Plenaria de la Congregación para los Instituto de Vida Consagrada que “Vivimos en una sociedad donde las reglas económicas sustituyen a las morales”. Yo no sé si son las reglas económicas o los intereses personales de los políticos los que están desplazando a las reglas morales de la Iglesia, pero es evidente que las leyes que hoy nos estamos dando los hombres (morales o no) están sustituyendo a las normas morales de la Iglesia Católica, y terminarán por desplazarlas.
Estamos metidos en un proceso avanzado de descristianización en el que tal vez no tengamos poca culpa los cristianos. El proceso de cristianización consistió en sustituir las religiones paganas y sus  costumbres  por la religión y las costumbres cristianas, apropiándonos de sus fiestas y adaptando éstas a nuestras creencias. Hoy estamos en el proceso inverso, estamos sustituyendo las costumbres y las celebraciones cristianas por actos paganos. Las fiestas religiosas las estamos convirtiendo en espectáculos públicos para atracciones de los turistas, y a nivel personal en muchos lugares ya se les prohíbe a las autoridades políticas acudir a los actos religiosos e igualmente en los centros públicos se prohíben símbolos religiosos, y en los colegios se va eliminando la enseñanza religiosa poco a poco, sustituyendo ésta por las clases de ética, como si fueran cosas equivalentes, y no lo son.  Se está excluyendo a Dios de los actos del pueblo, y el pueblo lo está excluyendo de las familias, y así los individuos se están quedando sin Dios.

Paganización de la familia
Si es como yo lo veo, la gran mayoría de las familias cristianas de hoy distan mucho de parecerse a las familias cristianas de hace tan solo unas décadas. Allá por los años setenta todavía reinaba el ambiente cristiano en las familias españolas y  todas celebraban lo misterios de nuestra fe: Navidad, Reyes etc.  Hoy se celebran estas fiestas, pero no los misterios de la fe. En muchas familias, quizá ya en la mayoría, hay miembros con diversas creencias religiosas, y posiblemente hasta ateos, lo que dificulta o impide que reine el ambiente cristiano en la familia. Con esta estructura familiar ¿será posible mantener por mucho tiempo las costumbres religiosas en nuestras familias? Me temo que no. Hoy a todos nos parece normal que se casen por sólo por lo civil, o que se junten sin contrato alguno, o que no se bauticen a los hijos. Hoy vemos esto como normal, y digo yo, si a todos, incluso a los creyentes, nos parece que da igual una cosa que otra ¿habrá quien se anime a recibir los sacramentos? ¿Para qué?  No se trata de despreciar a los que no acepten nuestras creencias, pero pienso que al menos los creyentes sí deberíamos “saber” dar explicaciones creíbles de por qué nosotros creemos en la eficacia de los sacramentos. Si no conocemos sus ventajas ¿cómo podremos recomendarlos?

Apostolado familiar hoy               
Con frecuencia cuando hablamos de apostolado pensamos en organizar actividades de rezos, de visitas a hospitales, o a residencias de mayores, o cosas por el estilo. El amor al prójimo es un mandamiento de Dios y una práctica común en Cristo, nuestro modelo. Éste dijo “en esto conocerán que sois mis discípulos”. Pero a veces se nos olvida que el amor al prójimo es el segundo mandamiento, no el primero. El primero es amar a Dios sobre todas las cosas, y mal podemos amarlo si no lo conocemos. El apostolado, pienso yo, hay que empezarlo conociendo a Dios, luego dándolo a conocer, y luego viviendo en coherencia con lo que anunciamos.  Creo que así lo entendieron los apóstoles. Cuando se vieron desbordados por los muchos que se habían convertido y los pocos que eran para atender las atenciones sociales que demandaba el grupo se reunieron en asamblea y dijeron: “no parece bien que nosotros abandonemos la Palabra de Dios por servir las mesas”.  (Hechos 6,1). Dieron preferencia a la Palabra, a dar a conocer a Dios, frente a la acción social.
Me ha parecido oportuno hacer esta reflexión sobre esto porque lo que hoy está de moda es reducir todo a realizar obras de caridad, a perdonar a todos y a ser buenas personas, olvidándonos de que para esto no necesitamos a Dios. También los ateos hacen obras de caridad. Los cristianos no podemos olvidarnos de anunciar el Reino de Dios. Este fue el mandato que Cristo nos dejó. En las familias de hoy falta la fe y  por eso pienso yo que el apostolado de hoy, incluido el familiar, debe centrarse más en enseñar los fundamentos de nuestra fe que en transmitir nuestros ritos y nuestras costumbres que antes o despues, mas bien antes, será sustitidos por otros.

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