IDEARIO DE VIDA ASCENTE

                                                                                      
      QUÉ ES VIDA  ASCENDENTE?

            José Mª  Alaguero,  Presidente

 Era por el año 1.952 cuando el Espíritu Santo, que se encarga en la Iglesia de repartir CARISMAS Y DONES y que actúa dónde, cómo y cuando quiere, podía­mos decir que se dio una vuelta por París y en las afueras se encontró un grupito de personas mayores que se reunían a. rezar y reflexionar a la luz del Evangelio. Se dijo para sus adentros: Esto no puede quedar así. Y con estas personas, ayudadas por el Obispo auxiliar Courbe, puso la semilla de un movimi­ento de apostolado seglar que poco a poco, cual mancha de aceite en papel de celulosa, se fue extendiendo por doquier.
Diez años más tarde, 1.962, año de la apertura del Concilio Vaticano II, fue apro­bado por el episcopado francés el movimiento que se llamó VIE MONTANTE.
Treinta años después se celebró una asamblea en París con miles de- miembros y varios obispos. Se extendió primero por los países de influencia francesa y des­pués por España, Portugal, Inglaterra, latinoamérica, etc.
Para más datos interesantes sobre la primera historia de Vida Ascendente, nos remitimos al libro escrito por nuestro anterior presidente diocesano D. Jesús- Her­nández Criado titulado “Veinte años de Vida Ascendente en Salamanca”; de él hemos tomado los datos anteriores y nos seguiremos sirviendo, con la autorización del autor, en más de una idea a lo largo de este artículo.
Tras, este preámbulo, pasamos a definir los siguientes puntos:
Qué es Vida Ascendente y cuál es su finalidad.  Por decreto de 25 de Marzo de 1.996, el consejo Pontificio para los laicos defi­nió Vida Ascendente como: Asociación Internacional privada de fieles católicos  dotada de personalidad jurídica de conformidad con el Código  de Derecho Canónico. Sus estatutos atestiguan expresamente que la ESPIRITUALIDAD, APOSTOLADO Y LA AMISTA son las palabras claves que defi­nen su forma de ser y proceder, es decir, su esencia y finalidad.
Ya San Juan Pablo II, el 14 de octubre de 1.982 presenta una especie de programa en estas palabras dichas al movimiento francés que peregrinó a Roma en esa fecha: presenten una visión permanente humana y cristiana de la vida, pongan de ma­nifiesto la sabiduría de su experiencia, sean el puente entre las diversas gene­raciones, den testimonio de una fiel amistad, del don gratuito de sí mismos, de serenidad, de una alegría discreta y radiante, de fortaleza en la adversidad, de interioridad, de esperanza en el más allá de la vida, de lo que  se podría llamar el carisma del atardecer de la vida".
Cómo está estructurada. Haremos ahora un rápido estudio sobre cómo está estructurada, y cómo funciona. Empezando por la base, diremos que está constituida por grupos de entre diez y veinte personas que se suelen reunir una vez por semana o quincenalmente, guia­das espiritualmente por un consiliario, que puede ser el párroco, o algún sacerdote generalmente de la parroquia. El responsable del grupo –animador- es un miembro del mismo  que tiene por misión procurar que todos los miem­bros del grupo participen activamente en las reuniones y no sean meros especta­dores pasivos;  todos los miembros son iguales, todos tienen algo que enseñar y algo que aprender, enriqueciéndose todos con las aportaciones de cada uno .
Estos grupos base, de suyo, debieran ser parroquiales, por utilidad práctica, pero si por alguna circunstancia fuera conveniente otra forma, no hay obstáculo en que sean interparroquiales o se creen en residencias de mayores.
Los  grupos están coordinados por medio de la  Comisión diocesana, que es el órgano rector del Movimiento  en la diócesis. Esta Comisión está formada a su vez por un Consi­liario nombrado por el Sr. Obispo,  que es el responsable máximo del Movimiento en su diócesis.
Junto con el Consiliario está  el Presidente,   nombrado también por el Sr. Obispo a propuesta de los miembros del movimiento, y un secretario y  un tesorero. Presidente, secretario y tesorero forman la mesa directiva del movimiento,  y estos nombran a los vocales que estimen conveniente para que les ayuden en las tareas directivas.
Esta Comisión Diocesana se encargará de programar toda las  actividades del Movimiento en su diócesis: inauguración y clausuras de cursos,  charlas y conferencias de formación para los miem­bros o abiertas a todo el público, retiros de preparación a los tiempos fuertes litúrgicos, comidas, excursiones etc.
Las Comisiones Diocesanas están  integradas en sus respectivas Comisiones Regionales que coordinan  todas las comisiones diocesanas de su zona. Nuestra Comisión regional está en Valladolid.  A su vez las Comisiones regionales forman parte de la Comisión Nacional, que es la que coordina todo el Movimiento en España, y miembros de la Comisión Nacional  forman parte de la Comisión Internacional,   que es la que coordina el Movimiento a nivel mundial.
Quienes pueden formar parte de este Movimiento.- Pueden formar parte de este movimiento todas aquella personas mayores que sientan la llamada de Jesús y escuchen del dueño de la viña la voz que les dice que no estén todo el día ociosos y vayan a trabajar a su viña aunque sea la Última hora de la tarde, que recibirán el salario justo.
Vida Ascendente en Salamanca. El 27 de noviembre de 1.989 en el salón de actos del obispado de Salamanca se firmó el acta n9 1 de constitución  de Vida Ascendente en la diócesis, siendo Obispo D. Mauro Rubio Ripollés, consiliario diocesano  D. José Sánchez Vaquero y presidente  D. Tomás Hernández Bueno.
Durante estos veinticinco años han pasado por la sede episcopal, además de D Mauro  (q.e.p.d.) Don  Braulio Rodríguez Plaza y actualmente D. Carlos López Hernández. Como consiliarios han sucedido de D. José Sánchez D. Rafael Blanco Morales y actualmente D. Fernando García Gutiérrez.
En la presidencia, suceden a D. Tomás Hernández Bueno, D. Juan Criado Hernández, Dª Isabel Gloria Hernández, D. Jesús Hernández Criado y por último, un servidor, José Mª Alaguero Hernández.
Como dice D. Jesús en el libro citado al comienzo, todos los presidentes lleva­mos en primer o segundo lugar el apellido Hernández y a excepción de D. Juan y D. Jesús, ninguno tenemos parentesco entre nosotros, será cuestión de casualidad esta coincidencia de los cinco presidentes de Salamanca.

                                          ESPIRITUALIDAD CRISTIANA
                                Fernando García , Consiliario diocesano

“…la mundanidad…se sana tomándole el gusto al aire puro del Espíritu Santo, que nos libera de estar centrados en nosotros mismos, escondidos en una apariencia religiosa vacía de Dios…”( EG97)

            En el 25 aniversario de la llegada de Vida Ascendente a Salamanca, como Consiliario Diocesano me toca hablar de la Espiritualidad.
¿Y qué es eso? Es aquella experiencia mediante la cual el cristiano entra en un proceso de relación con Dios y la posesión de su verdad. La Palabra de Dios adquiere su dimensión y realización más plena y específica en el oír y obrar cristiano, es decir: oración y acción; contemplación y acción. De ahí que la espiritualidad cristiana es unidad y diversidad. Unidad por ser realización única del cristianismo y diversidad por realizarse de diferentes formas. Son las diferentes maneras de experimentar y fomentar la vida en Cristo.
No debemos entender la espiritualidad cristiana como una experiencia para pocas personas con cualidades excepcionales, o algo propio de grupos elitistas dentro de la Iglesia, o una dimensión accidental del cristianismo. Todo cristiano sea cual sea su estado o condición es llamado a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad (LG 40). El cristianismo no se limita a la práctica de la fe de una manera mediocre o reducida, que implicaría la observación de los preceptos, normas o mandamientos únicamente. El cristiano es llamado a vivir plenamente la vida del Espíritu.
A los 25 años de Vida Ascendente en Salamanca es bueno traer a  la memoria y pasar por el corazón lo que realmente todos ya sabemos de qué  es un grupo de Vida Ascendente:  “un pequeño grupo de hombres y mujeres mayores que se reúnen en clima de amistad fraterna, para ayudarse a conocer y vivir cada vez mejor  su vocación y misión de laicos cristianos”.
Así podemos y debemos decir que  el  grupo de vida Ascendente es para nosotros  “una escuela de formación para vivir la Espiritualidad (seguimiento de Cristo, guidaos por el Espíritu).  Escuela donde cada miembro aprende a evangelizar y servir, tanto en el mundo como en la Iglesia”.
“La espiritualidad no es una realidad difusa, distante, sino encarnada en cada hombre, en cada situación… Es la presencia y la respiración del Espíritu que vive en nosotros, que va brotando en nuestras vidas, que nos acompaña y nos hace fecundos “
La Espiritualidad no se trata solo y especialmente de aprender en libros, conferencias, cursillos, encuentros… Ni de estar al día en temas  teológicos, ni estar rabiosamente interesados en conocer los documentos de la Iglesia, sino de una formación que esté ligada a la experiencia de la vida personal. No  importa tanto el saber como el ser y el hacer. No se trata de adquirir grandes conocimientos religiosos, sino de hacer vida lo que se aprende; fe y vida son inseparables. Se trata de avivar  y hacer crecer en nosotros la espiritualidad con el bagaje de experiencia de los años vividos y de iluminar nuestra v ida con la luz del Evangelio.
La espiritualidad no sólo se refiere a la oración, prácticas religiosas o vida sacramental, sino a toda la vida cristina debe ser espiritualidad, es decir, seguimiento de Cristo guiados por el Espíritu.
Termino como empecé con las palabra de papa Francisco: “…la mundanidad…se sana tomándole el gusto al aire puro del Espíritu Santo, que nos libera de estar centrados en nosotros mismos, escondidos en una apariencia religiosa vacía de Dios…”( EG97)… nuestra historia, es gloriosa por ser historia de sacrificios, de esperanza, de lucha cotidiana, de vida deshilachada en el servicio, de constancia en el trabajo que cansa, porque todo es “sudor de nuestra frente”, que así sea nuestra espiritualidad amigos de Vida Ascendente.
Fernando. Sacerdote Diocesano. 

                          LA  AMISTAD EN VIDA ASCENDENTE
               Mari Carmen Mancha y Agustín Fernández-Argüelles


La Amistad (junto con la Espiritualidad y el Apostolado) es uno de los tres pilares fundamentales que sostienen el espíritu y la esencia de nuestro Movimiento.   La amistad, el hecho de tener amigos, es un valor imprescindible que todo ser humano necesita para desarrollarse integralmente en la vida y para que ésta adquiera sentido. En ninguna de las etapas de nuestra vida (infancia, adolescencia, juventud, madurez, ancianidad) podemos vivir sin amigos, pues ellos son el punto de referencia para tener consciencia de nuestra posición en la vida y en el mundo.  Los amigos endulzan nuestra vida, la hacen más amable, y nos hacen sentir  más protegidos, más seguros de nosotros mismos. Ellos son los puntales que nos sostienen en nuestros momentos de fragilidad, de titubeos, de desánimo, de soledad, de enfermedad, de crisis,...  Por eso en Vida Ascendente la amistad desempeña un papel prioritario: la ancianidad es una época de la vida en la que físicamente somos más débiles, más vulnerables, más desvalidos, y a veces dependemos totalmente de los demás, y por eso es cuando más necesitamos tener amigos.                                                                                                              
Afortunadamente, en Vida Ascendente nos sentimos amigos prácticamente desde el primer día en que nos vemos en los grupos: sabemos que sólo ha sido una  primera toma de contacto con otras personas, pero ya intuimos, por la acogida que nos dispensamos mutuamente, que estamos destinados a ser, más tarde o más temprano, verdaderos amigos en quienes podemos  confiar  nuestros problemas, nuestras angustias y nuestras preocupaciones, convencidos de que vamos a ser escuchados, comprendidos y generosamente ayudados. En Vida Ascendente todos tenemos la libertad de expresar nuestros sentimientos y opiniones con la seguridad de que nuestras experiencias van a ser útiles a otros miembros; así como que nosotros vamos a beneficiarnos de las experiencias vividas por los demás.  Sabemos que nuestra manera de pensar y nuestra manera de expresarnos están en sintonía con los demás miembros del grupo. Hemos vivido nuestra juventud y nuestra madurez en unos años en que todo era muy distinto de lo que ahora estamos viviendo: el vocabulario, las costumbres, la recreación de las tradiciones, las normas de urbanidad, la vivencia de nuestra fe, .....¡tiempos tan distintos!  La amistad es el cordón umbilical que nos une sólidamente a todos los miembros de Vida Ascendente. Y es una amistad basada en las palabras de Jesucristo: " Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros. Como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Juan 13:34-35).
Nuestra experiencia personal en los grupos, como monitores, ha sido muy gozosa, positiva y alentadora: hemos aprendido mucho de las experiencias de los restantes miembros. Hemos recibido muchos ejemplos de constancia, optimismo, fuerza de voluntad,...a pesar de las limitaciones de muchos de ellos.

Mari Carmen Mancha y Agustín Fernández-Argüelles
Vicepresidenta y Tesorero (matrimonio)

            

  EL APOSTOLADO EN VIDA ASCENDENTE 

Fe López Celador, Vocal de Liturgia

Este curso será conveniente poner todo el interés, para fortalecer en general el movimiento de Vida Ascendente en Salamanca para celebrar con más ilusión nuestro Aniversario de los 25 años.
¿Cómo lograrlo? Pues sencillamente invitando a nuestro Ángel de la Guarda a que nos acompañe en nuestro trabajo y pedirle que nos de fortaleza y acierto en lo que hagamos. Podemos invitar a nuestros conocidos a que nos acompañen a las reuniones y enseñarles el librito que  usamos generalmente para formarnos cada día, es fácil de comprender porque los temas  son sencillos y prácticos que nos ayudarán junto con nuestra experiencia para hablar con las personas que queramos ayudar, familiares nietos o jóvenes. Para que nos escuchen, después de hablar al Señor, lo haremos con cariño, naturalidad  sin darnos apuro, que vean que vamos a la Iglesia, pero no somos beatos que somos alegres porque la alegría no está reñida con la edad.
Recordarles que todos necesitamos de Dios, por eso tenemos que pedírselo rezando las oraciones que aprendimos para que no se nos olviden. Animarles a que hagan cada día  algo bueno por otra persona. Esto es una forma de empezar a evangelizar nosotros y ellos a ser un poco misioneros sin ir a otros países. Animarles a entrar en la iglesia para contar sus cosas a Dios y escucharle, así se irán conociendo para hacerse amigos de Cristo. Que todos nos fijemos en lo bueno que tienen las personas y ayudemos a mejorar a los que no den buen ejemplo y también que como cristianos no olviden los deberes que tenemos como hijos con nuestro Padre Dios, acostumbrándose a no perder la misa el domingo.
Todos los que formamos el grupo tenemos que ser verdaderos amigos estando pendientes de los que tienen más dificultades; debemos ser cariñosos y tener detalles como  celebrar nuestro cumpleaños todos juntos.
Sentirnos orgullosos de poder pertenecer a un grupo que nos ayuda a vivir mejor nuestras relaciones con Dios y con los demás, lo que se traduce en un vivir más satisfechos con nosotros mismos, o lo que es lo mismo, en vivir todos más felices siguiendo el espíritu del Evangelio y cumpliendo así lo que nos pide Cristo
Fe López

 

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