INAUGURACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE LA EXPERIENCIA

La universidad de la Experiencia se inauguró oficialmente el día tres de noviembre de 1993. Según el acta que figura en la secreta­ría de esta Universidad se dice que la solemne inauguración tuvo lugar en el Aula Magna de la Universidad Pontifica de Salamanca.

Pre­sidieron el Acto Académico:
S. Alteza Real Doña María de Borbón y Orleans, Condesa de Barce­lona.
S. Alteza Real Doña María Pilar de Borbón y Borbón, Duquesa de Badajoz.
Excmo. Señor Presidente de la Junta de Castilla y León, Don Juan José Lucas
Excmo y Magco. Rector de la Universidad Pontificia,Don José Manuel Sánchez
    Presidente de la Fundación del Hombre, Padre Bartolomé Vicens Fiol.

A estas ilustres personalidades le acompañaron otras, también ilus­tres, tales como los dos Vicerrectores de la Universidad Pontificia, los Decanos de las diferentes Facultades, la Directora de esta Universidad de la Experiencia y otras autoridades autonómicas y locales.

La lección inaugural estuvo a cargo del profesor y escritor Don Gon­zalo Torrente Ballester.
Como reseñar todo lo dicho en las distintas intervenciones que tuvie­ron lugar en este acto inaugural rebasaría los límites de este libro, noso­tros nos vamos a limitar a reseñar algunos párrafos que pensamos pue­den darnos una idea de la relevancia del acto, y del pensamiento de los ilustres ponentes en relación con la Universidad que inicia su andadura
El Padre Bartolomé empezó su disertación leyendo un telegrama enviado a Su Alteza Real Doña María, Condesa de Barcelona, el día 19 de Octubre de 1993, donde entre otras cosas decía: «En nombre de los hombres y mujeres de toda España de más de 55 años que quieran bene­ficiarse de la Universidad de la Experiencia, le doy las gracias por haber aceptado, Alteza, ser quien presida, como Catedrática Emérita de Honor de la Universidad de la Experiencia, que empieza hoy en la Universidad Pontificia de Salamanca, estas universidades que nacen para ayudar al hombre y a la mujer... a fin de tener la posibilidad de actualizar sus conocimientos, sus experiencias y ponerlas al servicio de la comunidad humana para sentirse útiles a los demás...».
Termina el Padre Bartolomé Vicens sus palabras con la frase que nosotros hemos tomado para abrir este libro «el tiempo de los mayores no fue ayer, sino que será también, a partir de este momento, hoy y mañana.»
Del Rector Magnífico de la Universidad Pontificia, Don José Manuel Sánchez Caro, entresacamos estas ideas: «Cuando, a principios del vera­no pasado me llegó por medio de la Consejeria de Sanidad y Bienestar Social la propuesta de poner en marcha la iniciativa de la Universidad de la Experiencia... comprendí enseguida que la Universidad Pontificia debería poner de su parte todo cuanto hiciera falta para convertir en realidad lo que era una idea aparentemente sencilla, pero acertada, opor­tuna y original, abrir la universidad de una manera accesible a las perso­nas mayores... era preciso abrir las aulas universitarias a cuantos desea­ran participar del trabajo universitario más auténtico... la adquisición de conocimientos y la reflexión sobre el papel activo de todo un conjunto de la población, los mayores, tantas veces injustamente marginados de la vida activa, que pueden, quieren y deben protagonizar».
«Y fue así como una intuición nacida en la Casa Real, acogida con sensibilidad por la Junta de Castilla y León a través de los Servicios Sociales de su Consejería de Sanidad y Bienestar Social, llegó hasta esta Universidad Pontificia, que ha puesto toda su ilusión, y la pericia de su Facultad de Pedagogía, para organizar sus estudios específicos, que han suscitado, como era de esperar, el interés de quienes serán a partir de hoy nuestros más veteranos alumnos».
Del Excmo. Sr. D. Juan José Lucas destacamos su buena disposición para atender las necesidades de los mayores: «... considero de suma importancia que las necesidades de las personas de más edad estén sufi­cientemente atendidas, porque ello es auténtico símbolo de la madurez de una sociedad. Esa atención debe cubrir un doble ámbito: las propias necesidades materiales y las que podemos denominar como las necesi­dades del espíritu y del intelecto».
Continúa el presidente Autonómico diciendo que «su objetivo priori­tario, el de la Universidad de la Experiencia, es ofreceros, a los mayores, la posibilidad de ampliar vuestro mundo cultural, a través de un progra­ma de estudios que os haga sentir protagonistas del pasado, del presente (puesto que vosotros habéis hecho posible el desarrollo de la sociedad actual) e incluso del futuro más inmediato»... «Quizás debamos recordar ahora aquel hombre que dice: «en la juventud aprendemos, pero en la madurez entendemos». Termina su intervención con estas palabras dig­nas de ser meditadas por nosotros, los mayores: «En definitiva, saber envejecer participando, informándose y trabajando, es la obra maestra de la sabiduría, y una de las partes más difíciles del arte de vivir».
El ponente de la lección Inaugural, Don Gonzalo Torrente Ballester, después de exponer como todos vamos envejeciendo por imperativo de la naturaleza, y como van cambiando los conocimientos que adquirimos en nuestra época de jóvenes, pasó a recordarnos como los mayores tene­mos que aprender, no sin dolor, dice él, a adaptarnos a los cambios que originan los nuevos conocimientos. «Pienso que éste es el reto que a las personas que pudiéramos decir mayores de edad ofrece la realidad de hoy. Cualquier día que nos asomamos a los periódicos nos sorprenden los nuevos descubrimientos que nos hacen rectificar, a veces dolorosa­mente, las ideas que teníamos de la realidad».«En este momento la gente que tiene más de ochenta años, la gente que ha entrado como yo en la novena década de la vida, sienten gran preocupación por saber antes de morirse cuales van a ser los descubrimientos de última hora, nos gustaría saberlo, y la única manera es arrojarse sobre la Ciencia moderna y apren­der de ella todo lo que ella nos pueda ofrecer... Estas son, pienso yo —la Física, la Biología, y la Teología— las tres maneras de ver la realidad que más puede atraernos y atrapar a los hombres cuyo número de neuronas todavía les mantienen la cabeza bastante clara y fría como para sentirse capaces a última hora de una rectificación de sus vidas y de sus convic­ciones fundamentales. Confieso que ésto es un poco doloroso. Todo pro­ceso de ampliación de conocimientos acaba siendo un proceso doloroso porque obliga a desprenderse de los viejos conocimientos... he ahí la tarea que el profesorado de esta Universidad tiene para con los posibles alum­nos mayores de edad; ver la manera de sustituir las viejas ideas y las vie­jas creencias por nuevas creencias y por nuevas ideas sin que esta opera­ción de dejar unas y coger otras sea una operación dolorosa. Es decir, que no quede el hombre al final de su vida desamparado, desnudo, sin ninguna fe, sin ninguna convicción sólida sino, por el contrario, que éste sea el camino natural que conduzca a una nueva fe, a un nuevo sistema».
Hasta aquí lo dicho por el Ilustre conferenciante en la Lección Inaugural.
Terminamos este capítulo con la intervención que tuvo S.A.R. Doña María de Borbón, copiando seguidamente su corta pero acertada intervención:
«Quiero agradecer —dijo— a la Junta de Castilla y León, a su Presi­dente, Don Juan José Lucas, a la Universidad Pontificia de Salamanca, a su Rector, Don José Manuel Sánchez Caro, la concesión del título de:

CATEDRÁTICA EMÉRITA DE HONOR DE LA UNIVERSIDAD DE LA EXPERIENCIA

que acaban de imponerme.
Quiero felicitar la Inauguración de este acontecimiento de la Univer­sidad de la Experiencia que, por primera vez en España, ayudará a los mayores de 55 años en adelante a cualificarse para una vida ocupacional al servicio del siglo XXI que empieza a nacer.
Fray Bartolomé Vicens, Presidente de la Fundación del Hombre, me ofreció la Presidencia de la Universidad que hoy comienza en España (Castilla) y que deseo extendáis a distintas Universidades de España, ya que empezais en Castilla.
Siete millones de mujeres y hombres en España necesitaban esta sugestiva experiencia destinada a gentes que habitualmente no tienen, hoy, una enseñanza superior.
Al Padre Bartolomé le agradezco que el resultado de los Forum Generación de la Experiencia que desde 1988, año a año, vienen reali­zando con los mayores, haya servido al pensamiento, tan del padre que dice que :«escuchar al ser humano es ayudarle a ser» y «creer en los mayores y aprovechar su experiencia es sembrar el futuro». Gracias

JESÚS HERNÁNDEZ CRIADO

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