TEMA 8: LA PASIÓN Y MUERTE DE CRISTO

 

8.1  Pasión y muerte de Cristo


La redención es la obra cumbre de Jesucristo. Para esto vino al mundo, para dar su vida por nuestra redención. Esto constituye uno de los dogmas centrales del cristianismo, que reconoce a Jesucristo como “el Redentor” que murió en la cruz para salvar a la humanidad de la muerte del pecado y abrirle las puertas del cielo mediante el sacrificio de su pasión y muerte. 
La redención no es entendible si no se entiende el pecado original.  Este pecado fue una desobediencia de nuestros primeros padres a Dios. Dios les dijo que morirían si lo desobedecían, y ellos, libre y voluntariamente lo desobedecieron, y Dios los castigó a morir. Toda ofensa grave hecha a Dios libre y voluntariamente es pecado grave, y todo pecado grave lleva como castigo la privación del cielo. Quien está en pecado está muerto para la vida eterna y un muerto ya no puede hacer nada por sí mismo para salir de ese estado. Eso le pasó a la humanidad; al caer en el pecado quedó muerta para la vida eterna y nada podía hacer para salir de ese estado. La única forma de salir era que algún ser humano vivo para la vida eterna pagase por el pecado cometido por todos los hombres. Parece, pienso yo, que es la solución que Dios aplicó para que los hombres pudiésemos entrar de nuevo en el cielo para disfrutar del estado de felicidad en que fuimos creados. Para esto envió a su Hijo a la tierra haciendo que tomase la naturaleza humana encarnándose en el seno de una mujer libre de pecado. Por nacer de mujer es hombre como todos nosotros, pero sin pecado porque la virgen estaba libre de pecado por la gracia de Dios. En el tema 4, punto 2, hemos explicado cómo en la encarnación del Hijo de Dios intervinieron la sombra del Altísimo y el cuerpo de la  Virgen, por lo que Cristo era Dios y hombre, y esto es lo hizo que pudiera pagar a Dios por los pecados de los hombres.  El precio que este hombre tuvo que pagar por nuestro pecado fue su pasión y muerte en cruz. Grave tiene que ser el castigo que se aplica a un pecado grave cuando un hombre inocente tuvo que pagar este precio para librarnos de él.

8.2  El desarrollo de los acontecimientos de la Pasión
El comienzo de la Pasión se sitúa en el prendimiento. Sucedió en el Huerto de los Olivos, tras la Última Cena. Los autores del prendimiento son una pequeña tropa enviada por las autoridades de los judíos. Se le captura de noche, como a un malhechor, por temor a que haya resistencia o encuentre apoyos entre la población. Al prendimiento le sigue un doble proceso: el proceso judío y el proceso romano. Es difícil saber con exactitud si actuaron de común acuerdo, aunque no lo parece. El Sanedrín es el Consejo supremo de los judíos, en el que se trataban y decidían los asuntos de Estado y de religión. Estaba compuesto por 70 miembros presididos por el sumo Sacerdote. Pertenecían a él los sacerdotes, los ancianos y los escribas. En el  Levítico  aparece mencionado el delito de la blasfemia, y el castigo que le corresponde es la lapidación por el pueblo. ¿Por qué el Sanedrín, que acusaba a Cristo de blasfemo, no le aplicó el castigo que marcaban sus leyes y acudió al tribunal romano para que fuera éste el que lo sentenciara a muerte? ¿Por qué a Esteban le aplicaron su ley y fue condenado a morir lapidado por blasfemo y a Cristo no? ¿Tenían miedo los judíos a condenar a muerte a Cristo?
La verdadera causa de su  muerte fue su pretensión de ser igual a Dios y de actuar con una autoridad equivalente a la Dios perdonando los pecados, y su postura crítica contra las leyes y las costumbres judías. Todo esto  fue considerado objeto de blasfemia  por el Sanedrín, y por esto Cristo debía morir según sus leyes.  

8.3  La muerte de Cristo

La muerte de Cristo era inevitable desde el momento en que se hizo hombre con todas las consecuencias que esto conlleva. ¿Pero era necesario que muriese crucificado para redimirnos de nuestros pecados?
La muerte de Cristo en la Cruz es otro de los grandes misterios de nuestra fe. Por algo dijo san Pablo que la Cruz era “escándalo para los judíos y necedad para los griegos” (1 Corintios). Algunos argumentan que la muerte en la cruz no era algo que Dios quería sino sólo el resultado de las decisiones erróneas de los contemporáneos del Señor. La muerte de Cristo así presentada nos es más fácil de entender, pero eso parece que es una interpretación falseada de la realidad.  Cristo pidió en Getsemaní que pasara de Él ese cáliz, pero la voluntad de Dios era que su Hijo lo bebiese.  La muerte en cruz nos revela dos cosas:  por una parte hasta donde llega el amor de Dios  por los hombres y  por otra revela la gravedad del pecado que merece tal castigo.

8.4  ¿Abandonó El Padre a su Hijo en la cruz?
Hans Urs von Balthasar, uno delos grandes teólogos  modernos dice que podemos  
pensar que la experiencia espiritual de Jesús en la Cruz se asemeja  a la noche oscura de los místicos. Cuando la comunicación con Dios  queda del todo silenciada y  lo único que se siente es vacío, silencio y soledad. La experiencia interior en estos casos es la total ausencia de Dios. En algunos casos (el de Sta. Teresa de Lisieux es uno de los más notorios, se "siente" incluso el rechazo de Dios). En las narraciones de los místicos, el sufrimiento es intensísimo, pero va siempre acompañado de la paz y de la esperanza. El caso de Jesús en la Cruz revela la obediencia al Padre hasta el límite.

8.5   El descenso a los infiernos
En el Credo afirmamos que Jesús descendió a los infiernos. Según las primeras predicaciones los cristianos entendían que Jesús al morir permaneció con los muertos que estaban en el seno de Abraham hasta que resucitó al tercer día.  Jesús no bajó a los infiernos para liberar a los condenados. ni para destruir el infierno de la condenación sino para liberar a los justos que le habían precedido (cf. Concilio de Toledo IV, año 625)
Descendió como Salvador proclamando la buena nueva a los espíritus que estaban allí detenidos (cf. 1 P 3,18-19). La Escritura habla de infiernos, sheol, o hades refiriédose a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto, porque los que se encontraban allí estaban privados de la visión de Dios

                          
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