QUE SOMOS LOS HOMBRES?

                   ¿Tenemos sólo cuerpo, o cuerpo y espíritu?

 ¿Alguien sabe de verdad qué o quienes somos los hombres? Unos dicen que somos un compuesto de alma y cuerpo, otros que no hay alma, que sólo somos un conjunto de reacciones químicas; para las religiones orientales, somos un compuesto de cuatro elementos físicos –la tierra, el agua, el fuego y el aire- y de otros cuatro elementos mentales: la percepción, el conocimiento, la voluntad y la conciencia. Para  muchos el hombre tiene un alma, para otros un karma, y para otros no tiene nada trascendente. Unos dicen que cuando morimos volvemos a reencarnarnos miles de veces hasta que quedemos purificados; otros dicen que cuando morimos pasamos al cielo o al infierno y allí permaneceremos por los siglos de los siglos ¿Y tu qué crees ? ¿Y estás seguro de que eres eso que crees que eres, o se trata solo de que lo crees? Porque si solo lo crees y no lo sabes, puede que estés equivocado, y si puedes tar equivocado, tanto si crees una cosa como si crees  otra, deberías inclinarte por aquella que de estar equivocado recibas el menor daño. 

 Creemos conocer cual es el origen de nuestro cuerpo a través de la evolución de las especies, pero según eminentes pensadores nunca podremos saber en  qué momento  un homínido no humano se convirtió en homo sapens sapiens , ni cual fue la causa de que dio origen a esta mutación. Para los creyentes la causa de esta mutación fue Dios que infundió el alma en un  cuerpo lo suficientemente desarrollado  para que pudiera  hacer uso de las potencias del alma (memoria, entendimiento y voluntad). Para los ateos la formación de la especie humana es consecuencia del  mecanismo  general de la evolución natural de las especies, admitiendo que las mutaciones, que son las que dan lugar a las nuevas especies, forman parte de la evolución natural.

Tenemos aquí dos conceptos muy distintos sobre qué es el hombre: El que dice que el hombre es un compuesto de  alma cuerpo, y que el alma es trascendente, y  el  que sostienen que el hombre es solamente  un conjunto de reacciones químicas producidas en la materia a través del tiempo por el evolucionismo. El primero corresponde al concepto religiosos  del hombre, el segundo al concepto ateo.

Para los cristianos el hombre es un ser creado por Dios a su imagen y semejanza, compuesto de cuerpo y alma. El cuerpo procede de la tierra y alma directamente de Dios. La persona humana, dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 362, “es un ser a la vez espiritual y corporal. El relato bíblico expresa esta realidad con un lenguaje simbólico cuando afirma que Dios formó al hombre con polvo del suelo e insufló en sus narices  aliento de vida y resultó el hombre ser viviente (Gn 2,7)”. Esta forma de describir la creación del hombre es simbólica, y lo que realmente quiere enseñar es que es un compuesto de cuerpo y espíritu, y que su  origen está en el querer de Dios. La creación del cuerpo del hombre a partir del  polvo o del barro es un lenguaje simbólico que en nada se opone a la teoría del evolucionismo. Es generalmente admitido que el cuerpo del hombre proviene del evolucionismo, pero el hombre no es solo cuerpo animal, tiene un espíritu que lo  diferencia del resto de los animales. A este espíritu los cristianos lo llamamos alma.

El 10 de Febrero de 2013 en el programa Lágrimas en la lluvia intervinieron, entre otros, el  Padre Jesuita Manuel Carreiras, Doctor en físicas,  filosofo y teólogo, que ha desarrollado su trabajo en el campo de ciencia con intervenciones en  proyectos de la Nasa y del Observatorio Vaticano, y por otra parte Antonio García-Trevijano, Profesor de Derecho Mercantil en la Universidad de Granada, Notario, político y pensador republicano, autor de varias obras en este sentido.

En un momento del programa el moderador, Juan Manuel de Prada, preguntó a los contertulios por qué creían en Dios o por qué   no creían. 

García-Trevijano, ateo, defendió su ateismo diciendo que no cree en Dios porque no cree en el creacionismo, solo cree en el evolucionismo. Para él el hombre, y todo cuanto hay en la naturaleza,  es solo materia evolucionada desde especies inferiores, y  lo que llamamos  parte espiritual del hombre, facultad de crear cosas,  es producto de la materia evolucionada. Por eso no cree que haya Dios ni otra vida después de esta,  y termina diciendo: Yo no tengo fe y no la necesito para vivir satisfecho.

 El jesuita P.  Carreiras replicó a García-Trevijano diciendo que materia y espíritu son dos cosas completamente distintas y que la materia no puede producir espíritu.  La materia, según este científico,  puede adoptar formas distintas a través de la evolución y de las mutaciones, pero estas mutaciones no pueden dar origen al espíritu, que es algo que no contiene materia. Define la materia como todo elemento que esté sujeto a la iteración de las cuatro fuerzas de la naturaleza: gravedad, electromagnética, nuclear fuerte y nuclear débil. El espíritu no está sujeto a estas fuerzas, luego el espíritu no es materia, ni puede proceder de la materia porque ésta solo puede transformarse en otras formas de materia, pero no crear algo distinto a sí misma.   Puesto que en el hombre hay materia y hay espíritu, y este es superior a la materia,  (el espíritu es el que permite al hombre crear belleza, como poemas, cuadros bellos etc.) es lógico y racional pensar que el espíritu procede algún ser superior a la materia. A ese ser superior es al que llamamos Dios, y por eso yo –decía el P. Carreiras- encuentro racional y lógico creer en la trascendencia, porque el espíritu es independiente de la materia, y aunque esta muera él puede seguir existiendo.

Otro argumento que es usado normalmente en contra del “todo es evolución y solo evolución” es que para que algo pueda evolucionar primero tiene que existir. Esto quiere decir que la evolución tiene que partir de algo que antes haya sido creado y de algo que sea eterno.  Lo eterno o es Dios o es la materia, y la teoría de que la materia es eterna está hoy muy desacreditada entre los científicos, aunque haya alguno que lo defienda.

 ¿Podrán los científicos y los intelectuales dar respuesta a las preguntas fundamentales del hombre?

 Las preguntas que todo hombre nos hacemos  desde que tenemos uso de razón vienen a ser de este orden: ¿De donde venimos, a donde vamos, qué somos en realidad, para qué estamos en este mundo, hay otra vida después de ésta...? No es de esperar que los científicos  puedan darnos una contestación categórica y clara desde la ciencia a estas interrogantes, porque esto queda fuera de su campo de observaciones.

 La ciencia nunca podrá probar con sus métodos si existe Dios o no, como no pueden probar la existencia de muchas cosas que existen, y sin embargo esas cosas siguen existiendo. Durante siglos Saturno fue considerado el limite de sistema solar, sin que supiéramos nada de Urano y Neptuno. ¿Quiere decir que eso que estos  planetas no existían  porque la ciencia no podía afirmar su existencia? No. Simplemente quiere decir que la ciencia no tiene el conocimiento de todas las  cosas, y que la existencia de éstas no depende de lo que diga lo ciencia sobre ellas. La ciencia se ocupa de observar como funciona lo que conoce, pero no puede decir nada respecto a lo que existe y no es observable por ella.

 ¿Existe Dios? ¿Existe otra vida después de esta? Estas realidades, si existen,  están mas allá de los conocimientos científicos que hoy tenemos. ¿Podrá la ciencia tener acceso a estos conocimientos en el futuro a través de sus observaciones y comprobaciones científicas? Los científicos, al menos en su inmensa mayoría,  no contemplan esta posibilidad. "La existencia de Dios queda fuera del ámbito de la ciencia", dice Josh Frieman, investigador implicado en las misiones espaciales que exploran la radiación de fondo del Universo. Y Jerzy A. Janik, físico nuclear y miembro de la Academia de Ciencias de Polonia y Noruega, concluye: “Hay que ser ateos honestos. La ciencia  no da prueba negativa de Dios o de la realidad trascendente: no es su objeto. Ser ateo no puede ser  el resultado de la ciencia, depende de otros factores personales”. Está claro que ser ateo o creyente no depende de que se tenga mas o menos ciencia, como dice este científico ateo depende de otros factores.

Si la ciencia no puede darnos la verdad científica de la existencia o inexistencia de Dios, ¿cómo podemos llegar a saber si existe o no? Aparte de la ciencia hay otros muchos caminos que nos conducen al conocimiento de la verdad de las cosas

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