QUIEN BUSCA A DIOS LO ENCUENTRA, Y SABE QUE EXISTE        
                                            Por Jesús Hernández Criado

Érase una vez un científico muy famoso que estaba dando una conferencia, y afirmaba que el universo se ha creado de la nada, que Dios no existe, y que los milagros tampoco pueden existir, porque nadie puede alterar las leyes naturales. (Pueden verse afirmaciones de este tipo en El Gran Diseño, de S. Hawking)
Terminada la conferencia se levantó un viejo barbudo y preguntó: Si Dios no existe, si no existen los milagros y si no hay otra vida después de ésta ¿Cómo explica Vd. la resurrección de Cristo y los milagros que hacía en su vida pública?
Eso es una historia inventada por los curas y creída por ignorantes, contestó con mucho aplomo el científico seguro de sí mismo. Algo falla en su ciencia, replicó el viejo barbudo, porque esa historia no la han inventado los curas, la he escrito yo, y la escribí porque eso que digo es lo que yo vi y lo que yo viví.  ¿Y quién eres tú para hablar así?, preguntó el científico, molesto por ver rebatidas sus afirmaciones.  Yo soy Juan, el que en vida de Cristo recliné mi cabeza sobre su pecho y el que en la hora de su muerte estaba con él junto a su cruz. Yo lo vi morir y lo vi resucitado, y porque vi todo eso lo he dejado escrito para que creáis que Jesús es el Cristo y para que creyendo os salvéis. (Jn 31)
Sí, ya sabemos que los evangelistas no asistían a conferencias de científicos, pero es históricamente cierto que Juan convivió con Cristo, que presenció sus milagros, que lo vio muerto y luego resucitado. Y si todo esto lo vio es porque ocurrió, y si ocurrió como lo cuenta, y nadie ha podido demostrar que haya falsedad en su relato, no queda más remedio que admitir que eso tiene que ser obra de un Dios, porque ni los hombres ni las fuerzas de la naturaleza  pueden hacer esas cosas.

Cómo podemos conocer a Dios. El Papa Francisco decía en la misa matutina en Santa Marta el 08/01/2015: “… el Apóstol Juan en la Primera Lectura, subraya que para conocer a Dios nuestro “intelecto”, “la razón”, es “insuficiente”.
Cierto. Dios es espíritu, y vive en un mundo que ningún hombre puede conocer. Esto hace imposible que podamos descubrirlo con nuestro intelecto. No podemos saber cómo viven ni cómo actúan los seres de un mundo en el que la materia no existe. De Dios solo podemos conocer lo que Él ha querido revelarnos, y su revelación nos consta en las Escrituras (A. y N. Testamento). De ahí la importancia que tiene entender bien las Escrituras para poder comprender algo de Dios. De igual forma que quien quiera ser médico tendrá que estudiar medicina, así parece lógico quien quiera saber cosas de Dios tendrá que acudir a las Escrituras. Un buen científico puede saber mucho de su especialidad, pero eso no garantiza que sepa mucho sobre Dios. Yo creo que son más congruentes con la razón los que dicen que aceptan a un Dios que no entienden, porque lo consideran muy superior a ellos, que aquellos que lo rechazan porque dicen que no lo entienden.
El Papa Francisco decía también: “A Dios se conoce totalmente en el encuentro con Él, y para este encuentro la razón no basta. Se necesita algo más, ¡Dios es amor! Y sólo por el camino del amor tú puedes conocer a Dio. El mandamiento más importante es amar a Dios, porque Él es amor; pero el segundo es amar al prójimo, y para llegar al primero debemos subir por los escalones del segundo: es decir a través del amor al prójimo llegamos a conocer a Dios, que es amor”.  Yo, que se muy poco de Dios, no estoy muy seguro de si es el amor al prójimo el que nos lleva a Dios o si es el encuentro con Dios el que nos lleva al verdadero amor al prójimo, pero una cosa sí me parece cierta, y es que es el amor, y no la ciencia, lo que más nos acerca a Dios. 
Al conocimiento de Dios podemos llegar también a través del encuentro con ÉL que dice el Papa. Este encuentro puede producirse de muchas maneras. Por lo general esto consiste en que Dios nos permite conocer en un instante, o a través de nuestras reflexiones, algo desconocido para nosotros hasta ese momento, y eso nuevo que conocemos o sentimos nos hace cambiar de vida para unirnos más a Dios.
Hace unos años leí el libro Compromiso y liderazgo de Douglas Hyde, y cuenta allí que en su juventud era cristiano y quería ser actor de un mundo mejor, pero en el cristianismo que vivía no encontraba ambiente propicio para ello. Entonces se hizo comunista; allí le convencieron de la bondad de las ideas comunistas y de los daños que han causado las religiones a la sociedad, y esto hizo que combatiese de buena fe toda idea religiosa. Ocurrió que en plena madurez de su vida quiso averiguar si era cierto o no eso de que Dios no existe, y de que toda religión es dañina para la sociedad, y, según él, Dios le hizo ver que estaba siguiendo un camino equivocado, y volvió a hacerse católico practicante. 

Conclusión final: Busca siempre la verdad, aunque creas que la tienes, y si quieres defenderla haz como Cristo: proponla con hechos y argumentos lógicos y creíbles, no con la violencia. Piensa que tu verdad no es la única, y que también los otros creen de buena fe en su verdad, y merecen tu respeto. Cuando digo esto vienen a mi recuerdo los cristianos que mataban y quemaban en nombre de Cristo, los musulmanes que matan en nombre de Alá, y esos ateos que matan y engañan en nombre de su diosa, la LIBERTAD, esa diosa en la que no creen y la que manipulan para atraer a las gentes a fin de conseguir sus fines personales nada confesables. Estos políticos ateos, ávidos de poder y ayunos de lo que significa el bien común, han matado más y hecho más daño a la sociedad que cualquier religión. Véanse los resultados del comunismo en cualquiera de sus formas. Ahora proliferan aquí algunos políticos jovencísimos que recién salidos del cascaron quieren darnos lecciones de vida y desterrar de la sociedad nuestras creencias religiosas.  ¿Pero quién se creen que son? ¿Acaso creen que tienen el don de la infalibilidad? ¿Quién sino nosotros con estas creencias religiosas y nuestra forma de vida hemos creado este estado del bienestar que ellos disfrutan ahora?

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