BOLETIN DE VIDA ASCENDENTE DE SALAMANCA

SUPLEMENTO MES  DE ABRIL  2018
Jesús Hernández Criado

SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA

Hoy tengo que empezar este tema pidiendo perdón a los miembros de Vida Ascendente. Llevamos todo un curso hablando  de la misa en nuestras reuniones de grupo y tenemos un guion maravillosamente escrito donde se desarrolla ampliamente este tema. Como también toca hacerlo aquí intentaré hablar de lo mismo pero con diferente enfoque para no incurrir en repeticiones.
Empecemos con la lógica de los niños. Érase un padre que quería enseñar buenos modales a su hijo y le contaba esta historia: Mira hijo, le decía.  El Sr. Gimeno, ese pobre que ves que hoy anda pidiendo limosna por las casas del pueblo era un señor rico, y cuando él era rico  yo era pobre,  y él me daba muchas veces de comer. Por eso ahora yo lo invito tantas veces a comer con nosotros. De bien nacido es ser agradecido. Al oír esto el chiquillo se quedó pensando y preguntó al padre: Papá, ¿tú crees en Dios? Sí hijo, yo creo en Dios. ¿Y crees en Jesucristo?, volvió a preguntar el hijo. Claro, también creo en Jesucristo. Pues si Jesucristo murió por nosotros como dice mi catequista, y nos mandó ir a misa, y tú no vas ¿Cómo se lo agradeces?  
Hay muchas personas que son muy buenas con  los hombres pero se olvidan  de lo mucho que sufrió Cristo por ellos, y ni  le dan las gracias ni se acuerdan de él. Sería bueno que nos recodasen con frecuencia que no basta ser buenos con algunos, que hay que serlo con  todos, y también con Cristo que tanto sufrió por nosotros.
Católicos no practicantes. Según las estadísticas del C.I.S. los españoles nos declaramos católicos el 69 %, pero  muchos de éstos que se declaran creyentes  no practican. No van  a misa ni a otros  actos religiosos. Creen que con dar limosnas y ayudar a sus semejantes ya son buenos cristianos. Ser buenas personas y dar abundantes limosnas también lo hacen  muchos ateos, y no podemos decir por eso que son buenos cristianos.  No se puede ser cristiano sin creer en Jesucristo, y no se puede decir creo en Jesucristo pero no voy a la Iglesia porque eso denota una ignorancia supina de Cristo y de la Iglesia. La Iglesia Católica fue creada por Cristo para nuestra salvación. Despreciarla es un insulto a su funador y a su Iglesia. ¿Por qué ocurre esto? Por falta de cultura religiosa. Olegario González de Cardedal  decía en una entrevista que publicaba El Mundo el 3 del presente mes que en España hay vida espiritual pero nos falta la dimensión cultural correspondiente a esa fe. Practicamos mucho, pero  profundizamos poco o nada  en el conocimiento de nuestra fe, y eso da  lugar a la mucha ignorancia que tenemos los españoles en materia de religión.   
Qué es la misa. La misa es el acto más elevado de toda la religión cristiana, aunque la forma de celebrarla varíe de unas confesiones a otra. Incluso dentro de una misma confesión puede variar a lo largo del tiempo para adaptarse mejor a las necesidades de sus feligreses, pero conserva siempre su esencia que son los ritos de la palabra,  de la eucaristía y de la comunión. La misa contiene tal riqueza espiritual que San Juan Pablo II no dudó en afirmar que «La Iglesia vive (espiritualmente) de la Eucaristía» y que ésta es “ fuente y cima de toda la vida cristiana”.
Consta de tres partes:
Liturgia de la Palabra. La palabra  es el momento en el que Dios nos habla a  través de las lecturas de las Escrituras para instruirnos en la fe,  en lo que debemos creer y en lo que debemos hacer. Si queremos ser y obrar como cristianos necesitamos que alguien instruido en la fe nos transmita estos conocimientos y la Iglesia hace esto principalmente en la eucaristía. La homilía, que forma parte de esta liturgia, tiene por objeto explicarnos  las Escrituras y estimularnos  a vivir el Evangelio. Es algo similar a lo que hacían los judíos en las sinagogas.  Cristo como buen judío cumplidor de sus obligaciones religiosas también lo hizo.
Liturgia de la Eucaristía. En esta parte se celebra el memorial de la pasión de Cristo renovándose el sacrificio del calvario con el  rito  de la última cena en la que el sacerdote pronuncia las mimas palabras que Cristo dijo al instituir este  sacramento.
Liturgia de la comunión.  Empieza con el padrenuestro, sigue con el rito de la paz, la comunión y las oraciones de despedida, y termina con el podéis ir en paz.
Por qué ir a misa. Primero debemos ir porque lo manda Cristo. Haced esto en conmemoración mía, leemos en los evangelios. Y el primer mandamiento de la Iglesia es oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar. Obliga a todos los bautizados que tengan uso de razón y no tengan impedimento para ir a la iglesia. No cumplir este mandato pudiendo hacerlo es signo claro de desobediencia a Cristo y a su Iglesia, y esto es una ofensa grave a Dios.
Segundo: Dios no nos manda ir  misa para  beneficio suyo, nos lo manda para nuestro bien. Necesitamos la misa para conservar viva la fe. Sabemos por experiencia propia que uno que quiere vivir la fe en solitario  termina perdiéndola. Necesitamos vivirla en compañía de otros, y esto  lo  hacemos acudiendo a misa.
Tercero. Cuando estamos caídos necesitemos que alguien nos ayude a levantarnos para no permanece caídos indefinidamente. Viviendo la fe en comunión con otros hay muchas más posibilidades de salir del bache que viviéndola en soledad.
Participación en la misa. Está bien ir a misa aunque solo sea para cumplir el mandamiento de Cristo  y de la Iglesia. Es un signo de que creemos en ellos y  queremos  cumplir sus preceptos. Pero no podemos contentarnos con esto. La misa es una gran fuente de gracia y si no participamos en ella podemos quedarnos sin recibirlas. Para recibir las gracias de  la misa conviene que nos preparemos bien para participar en ella. Para esto podemos empezar preguntándonos al entrar en la iglesia  que para qué vamos allí. A misa vamos para pedir perdón por nuestros pecados y hacer propósito de la enmienda, para escuchar a Dios en las lecturas de la palabra, para recordarnos cuál es nuestra fe  en credo, para hablar a Dios en nuestras oraciones uniéndonos a las del sacerdote, para recordar en la eucaristía el sacrificio de Cristo y para unirnos a él en la comunión, y todo  con la esperanza de que esto nos permita disfrutar eternamente de la compañía Dios. Que así sea

  HABLEMOS DE NOSOTROS
 NUESTRO MOVIMIENTO DE VIDA ASCENDENTE  (3)                      
CÓMO NOS ORGANIZAMOS

Decíamos en nuestro número anterior que el Movimiento de Vida Ascendente está dirigido por Comisiones integradas por laicos, y que en todas ellas hay un sacerdote consiliario  nombrado por la Iglesia. Su estructura jerárquica es la siguiente:
La base del Movimiento son los grupos parroquiales. En una parroquia puede haber uno o varios grupos, y en cada grupo hay un animador que es el responsable del grupo. Estos grupos celebran de una a cuatro  reuniones de formación mensuales, según ellos determinen. En esas reuniones normalmente  se sigue un guion que hace la Comisión Nacional para esto, pero no es obligatorio  seguirlo. El grupo tiene autonomía para decidir los temas a tratar en sus reuniones siempre que estén dentro de los objetivos del Movimiento. Todos los grupos de la diócesis dependen la Comisión diocesana formada por un Presidente,  un Consiliario, un tesorero,  un secretario y  los vocales que estime el Presidente.
Las comisiones diocesanas están coordinadas  por la Comisión  regional o de zona, y el Presidente  de zona forma parte de la Comisión Nacional, que es la que coordina todas las actividades del Movimiento en España. La Comisión nacional está formada a su vez por un Presidente laico, por un consiliario,  un secretario, un tesorero, los vocales que elija el Presidente y los presidentes de regionales o de zona.
Como Movimiento eclesial es la Comisión Episcopal la máxima autoridad en materia religiosa y como Movimiento de laicos es la Comisión Nacional formada por laicos la encargada de organizar y llevar a cabo las actividades apostólicas respectivas. Todo esto a nivel nacional, pero  como es un Movimiento Internacional extendido por más de 50 países existe una Comisión Internacional para coordinar el Movimiento a nivel mundial.
Esta es a grandes rasgos nuestra estructura jerárquica y dentro de esta estructura existe una gran flexibilidad en la realización de sus actividades apostólicas. Los  grupos tienen libertad para determinar cómo hacerlo siempre dentro del cumplimiento de los estatutos del movimiento.
En el próximo número seguiremos, D.m. hablando de nosotros.

 

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