TESTIMONIOS PERSONALES DE MILITANTES DE V.A.

                                      
Comenzamos estos testimonios con nuestra Secretaria, Rosario,  y sus tíos Alfonso y Socorro.  Los tres conviven bajo el mismo techo, y se da la circunstancia de  que ella es la más Joven de nuestro Movimiento en Salamanca, (le falta mucho para llegar a los sesenta) y ellos son los mayores (ya están en los noventa. Los tres grandes cooperadores  en Vida Ascendente desde hace mucho tiempo.  Esto es lo que dicen:

                                     TESTIMONIO DE ROSARIO

He aprendido mucho de las personas de Vida Ascendente. Transmitís ilusión, alegría y ganas de vivir. Disfrutáis con las reuniones de grupo y otras actividades que organizáis.  Sois admirables para todos.
Cuando reparto los boletines  me gusta charlar con los animadores. Gracias por vuestra experiencia. Es una felicidad ver a las personas  que se llevan tan bien. Sois maestros porque enseñáis esos valores  que tenéis, esa fe que compartís, la sabiduría y el amor a todos.
El ejemplo que nos dais vale mucho, seguid así.
Rosario Hernández

                     TESTIMONIOS DE ALFONSO Y SOCORRO

Somos miembros de vida Ascendente desde hace muchos años y queremos dar nuestro testimonio. Estuvimos en la Comisión donde se acordó ir a los pueblos  (han estado en muchas comisiones). Lo cogimos con mucho interés (Alfonso era el chofer oficial de Vida Ascendente, sin sueldo y poniendo coche y gasolina). Eran diez pueblos en los compartíamos amistad, apostolado y espiritualidad  tanto en las charlas como en las eucaristías. En Frades de la Sierra había dos grupos, uno con las personas  con más edad  y otro con personas más jóvenes.
Ahora pertenecemos al Grupo de María Auxiliadora, y seguimos yendo con mucha ilusión y mucha alegría. Si cuando éramos más jóvenes disfrutábamos con lo que hacíamos, ahora, ya en la vejez,  somos conscientes del bien que nos hace seguir perteneciendo a un Movimiento como éste. Los animadores nos transmiten ganas de seguir adelante.
Somos muy felices, disfrutamos mucho en el Movimiento asistiendo a las Eucaristías, a los retiros, a las charlas, a las comidas, etc.
¡Adelante! Que no nos cansemos de dar testimonio  de nuestra fe ni de Evangelizar. 
Alfonso Corrionero  y Socorro Grande

                            
                                  TESTIMONIO DE MERCEDES

Como miembro de Vida Ascendente, quiero contaros cómo llegué y cuál ha sido mi experiencia dentro de este movimiento.
Desde las primeras noticias de Vida Ascendente aquí en Salamanca, hace ahora veinticinco años, mi marido empezó a interesarse y mantuvo conversación con algún socio fundador.
Pocos años más tarde, en la Eucaristía dominical, los sacerdotes de nuestra parroquia de La Purísima, anuncian para un día de aquella semana, la visita del Presidente y algún otro miembro de Vida Ascendente, para hablarnos de lo relacionado con este Movimiento.
El día y hora anunciados, acudimos los dos a la reunión y allí se formó un grupo inicial de siete personas. El grupo fue aumentando hasta llegar a veintitrés, y en esos momentos planteamos dividirnos en dos grupos, pero por mayoría se decidió seguir juntos. En los últimos años se ha reducido hasta ser doce personas en la actualidad.
La asistencia es bastante buena, participativa e ilusionada. Somos como los niños que se juntan en catequesis de Primera Comunión. Nosotros, niños grandes que intentamos hacer posible el Salmo 91 que dice:  ”En la vejez  seguirán dando fruto”
APOSTOLADO: Vida Ascendente es un movimiento eclesial, me ayuda a entender que también los mayores podemos sentirnos “piedras vivas” de esa Iglesia que somos todos los bautizados.  Muchos miembros de nuestro grupo  participan  también en otros grupos  parroquiales y otros no, pero acuden a estas reuniones de Vida Ascendente.  Siempre que nos han pedido colaboración, la hemos prestado dentro de nuestras posibilidades.
ESPIRITUALIDAD: Nos reunimos especialmente para comprender mejor nuestro camino de fe   y de vida, en el que la meta la vemos más cerca. Sabiendo que tenemos que seguir corriendo hasta alcanzarla. En esto nos ayuda la Palabra de Dios, de la que nos hablan los temas de cada reunión, sobre todo si al prepararlo lo hemos hecho oración personal. A todas horas y edades, podemos trabajar en la viña del Señor, Él nos llama.
AMISTAD: Nuestras reuniones, segundos y cuartos miércoles de mes,  suponen un encuentro agradable y agradecido; vernos es una satisfacción. Tras unos minutos de saludo y conversación, cada uno encuentra el momento para hablar y escuchar a los otros, lo sucedido en las semanas previas, las tristezas o preocupaciones que han surgido, o la celebración festiva de las alegrías de la vida, que compartimos con algo dulce en muchas ocasiones.
Me alegra comprobar, cómo en este pequeño grupo, y seguramente en todos, tratamos de levantar los tres pilares que construyen Vida Ascendente, acompañados siempre por el Señor que es la Piedra Angular.
Mercedes Marcos

                        TESTIMONIO DE Mª. VICTORIA
Conozco el Movimiento de Vida Ascendente desde hace quince años. En Madrid he pertenecido a un grupo  en la zona de Usera en la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores. Posteriormente fui trasladada a Salamanca y actualmente pertenezco a la Parroquia de San Mateo en Garrido (Salamanca) Como bien sabemos el Movimiento de Vida Ascendente es un movimiento de seglares comprometidos: hombres y mujeres mayores de 65 años, y algunos con menos  de esa edad.
En nuestros grupos se reza, se dialoga, se comparte en todos los niveles, se canta... Somos un grupo de amigos que compartimos todo. Da gusto asistir a una reunión y ver que personas tan mayores  sienten deseo de ser mejores, de ayudar, de hacer el mundo más feliz y de agradar a los compañeros de grupo.
Celebramos los momentos fuertes como Iglesia: Adviento-Navidad, Cuaresma-Pascua, el Mes de Mayo y también los que cumplen años. Yo especialmente doy gracias a Dios por haber descubierto el Movimiento de Vida Ascendente. En él he aprendido que las personas mayores tenemos sitio en el mundo y en la Iglesia. Al terminar cada día de reunión me siento esperanzada y animada a dar lo que Dios me ha regalado y ponerlo al servicio de los demás.
Mª. Victoria  Barrios    

                                 

                             TESTIMONIO DE JESUS
Soy uno de los miembros más antiguos en Vida Ascendente de Salamanca.  ¿Y para qué me ha servido pasar por este Movimiento? Pues verás. Yo vine aquí  buscando elevar mi formación religiosa, y francamente no encontré esto, por lo que  después de permanecer algún tiempo en el Movimiento lo abandoné.   
Ocurrió más tarde que siendo Presidente mi primo Juan Criado me pidió que volviese  para ayudarle a resolver un problema que tenía en la Comisión directiva, y volví para ocupar nuevamente el puesto de secretario que ya antes había ocupado. De esto hace ya más de 20 años,  y aquí sigo. ¿Qué pasó, que ya  había encontrado  lo que buscaba? No. Encontré algo  de más valor que  lo que yo busca. Encontré a Cristo. Bueno, creo que fue él quien me encontró a mí. El encuentro con Cristo es el mayor tesoro que una persona puede descubrir, porque con ello descubre que Él es la fuente de la mayor felicidad que un ser humano puede experimentar en este mundo. Vida Ascendente no es un Movimiento específico para dar conocimientos académicos sobre religión, aunque también deba cuidar la formación integral, porque esto es necesario para hacer fructífero el apostolado. Todos nos inclinamos   más a imitar a las personas que saben que a las que no saben.
El fin de Vida Ascendente es ayudar a sus militantes a vivir fielmente la  doctrina que confesamos. Y esto es fundamental para encontrar a Cristo. Tal vez pienses,  - yo así lo pensaba- , que para vivir la religión no hace falta pertenecer  a ningún Movimiento religioso, pero la experiencia nos dice que  la fe vivida en soledad se enfría fácilmente y termina abandonándose. Vida Ascendente, ayuda a conservar y mantener actualizada la fe, y desde este vivir la fe en comunicación con Dios es desde donde podemos descubrir a Cristo.
Está bien que dediquemos parte de nuestro tiempo a nuestros hobbies,  pero al final, cuando reflexionamos sobre nuestra vida, nos damos cuenta de que muchos de esos hobbies, culturales o lúdicos, terminan  dejándonos una sensación de vida vacía y contribuyen con frecuencia al olvido de nuestras obligaciones religiosas, y si empezamos por  abandonar las prácticas religiosas terminaremos por abandonar la fe, y más en estos tiempos en los que tanto abundan los ataques  a la religión en los medios de comunicación.
Creo que hoy, más que nunca, necesitamos estar vinculados a un grupo religioso que nos ayude a resolver nuestras dudas y a clarificar nuestras ideas  religiosas en medio de un mundo  tan cambiante y tan laicista como este en el que estamos viviendo. Como nos decía nuestro antiguo Obispo, Don Braulio,  un cristiano hoy no puede pensar que basta para vivir su fe con asistir a misa los domingos, necesita algo más, y este “algo más” que tanto necesitamos, es lo que los mayores pueden encontrar en los grupos de Vida Ascendente en sus aparentes reuniones “rutinarias”, pero que poco a poco terminan calando beneficiosamente en el alma de quienes acuden a ellas.

                                                            Jesús Hernández

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