ELECCIONES: VOTEMOS PARA QUE NO NOS DEN EL BOTE

Si, votemos con sentido común si no queremos que los políticos ignorantes de nuestra fe  terminen erradicando de la sociedad nuestros principios cristianos tradicionales. Hoy hay muchos que   atacan a la  Iglesia pensando que con eso obtendrán más votos, porque  piensan que esto  les hace aparecer como más cultos y más progres. Para éstos el fin justifica los medios, y el fin, su fin,  es obtener votos para hacerse con el poder.  Si mintiendo se obtienen más votos, se miente; y si para ello hay que manipular la información o  la historia, también se hace sin el mayor rubor, o con la mayor ignorancia, que ésta abunda en muchos de los que aspiran  a gobernarnos.
Los partidos emergentes culpan al bipartidismos de todos nuestros males, sin que caer en la cuenta de que ellos van camino de “bibloquismo”, para llegar, más pronto que tarde, al  “unibloquismo”, que es bastante peor que el bipartidismo. ¿Qué es el “bibloquismo” y el “unibloquismo”? Lo veremos con el siguiente ejemplo práctico.
Había una vez un pueblo en el que se celebraron elecciones municipales. El partido  de la vieja derecha obtuvo siete concejales; su proyecto  era  arreglar la escuela, que amenazaba ruina. El partido de la nueva derecha  llevaba en su programa crear un  comedor para los pobres, y obtuvo un concejal.  El partido de  la vieja izquierda obtuvo cuatro concejales, y su programa estrella era hacer una piscina para el pueblo.   La  izquierda limpia  obtuvo otros cuatro concejales, y en su  programa –idealista como corresponde a quien no tiene experiencia de gobierno- estaba  eliminar a todos los corruptos del gobierno, bajar los impuestos,  mejorar la sanidad pública, y consultar todo con el pueblo antes de aprobar cualquier proyecto. Finalmente el partido de la izquierda dura sacó un solo  concejal con su proyecto de suprimir las clases de religión y urbanizar las calles del barrio.
Terminadas las elecciones se formaron dos bloques, el de la derecha y el de la izquierda (bibloquismo). Como el bloque de la izquierda tenía un voto más que el de la derecha se eligió alcalde al presidente del partido de la izquierda limpia. Como eran muchos partidos, y no había dinero para todos, acoraron éstos (la izquierda)  no  aprobar ninguna propuesta que presentara el bloque la derecha (unibloquismo izquierdista). El resultado al final de la legislatura fue que las escuelas se cayeron y  los niños se quedaron sin escuela,  y  los pobres sin comedor. El alcalde, fiel a su programa, preguntó al pueblo si querían bajar los impuestos, hacer la piscina, mejorar la sanidad pública y arreglar las calles. El pueblo por unanimidad dijo a todo que sí, y el buen alcalde, actuando siempre en nombre del pueblo, hizo lo que éste  pedía.
Todos estaban encantados con los  progresos obtenidos por las políticas izquierdistas… hasta que llegó el banco que había prestado el dinero para hacerlas obras (que pertenecía a la maldita casta de los capitalistas), y como  no había fondos en el ayuntamiento embargó la piscina, el nuevo centro médico y demás bienes del Ayuntamiento. Con esto llegaron las desavenencias entre los partidos gobernantes y ellos mismos se acusaron unos a otros  de salir con las manos manchadas, igual que aquellos a los que ellos habían sustituido  
Mala es la corrupción que roba dinero al pueblo, pero peor es la que le roba sus principios éticos y morales, porque sin estos principios cualquier corrupción es posible. Votemos gente  que defiendan nuestros valores tradicionales  cívicos  y morales, porque con estos valores  hemos construidos durante siglos la cultura occidental, que es   la   más avanzada del mundo. Despreciemos a los ignorantes y a los que mienten a sabiendas por llegar al poder, porque éstos  nunca podrán ser buenos gobernantes, por la sencilla razón de que siempre antepondrán  sus propios intereses  al bien común. Un pueblo  no se hace grande y libre  a base de leyes, ni  de promesas seductoras, ni de dar subvenciones para vivir por encima de nuestras posibilidades.  Se hace libre y fuerte con el esfuerzo de todos, con  buena formación profesional y buena educación en principios éticos y morales.
Estamos en tiempo de elecciones, pensemos bien a quien damos nuestro voto si queremos tener un  gobierno  que  conserve nuestras tradiciones y nuestros  principios éticos y morales.   
Jesús Hernández Criado

Volver a pagina princial